martes, 21 de febrero de 2017

Acordémonos de nuestros mayores.

Una vez pasado un tiempo prudencial de las pasadas fiestas de moros y cristianos de Bocairent, es momento para reflexionar de lo que han sido, y de lo que queremos que sean, porque el destino está en nuestras manos y somos responsables de estos cambios.

Después de esta reflexión y al hilo de esta entrada, en la que quiero hacer un homenaje a nuestros mayores, a aquellos que formaron parte viva de la fiesta, a aquellos, tanto ellos como ellas, que disfrutaron, lucharon, sufrieron, amaron, sintieron, etc de la esencia de la fiesta, y ahora por ley de vida están apartados del bullicio de la fiesta y de sus familias, pero reciben todo el amor y cariño en la residencia donde transcurre sus vidas hasta el adiós definitivo.

En la fiesta hay muchos sentimientos encontrados, colorido, música, amistad, etc, pero nos olvidamos de nuestros mayores. Si, desfilamos por delante de la residencia, pero ellos están detrás de la ventana, pero no percibimos sus emociones que en otros tiempos vivieron, y al escuchar tanto marchas cristianas, pasodobles y marchas moras les resurge unos sentimientos que estaba latentes. Pero la fiesta pasa, pasa, y pasa de todos ellos, nadie se acuerda de ellos.

Hay que mencionar, para ser justos, que hace tiempo si que se iba a visitar por parte de alguna Filà a la residencia, pero esa tradición se perdió.

Pero fue en 2008, cuando Luis Silvestre Borrego, de Festa Avant!, propuso en la asamblea, la posibilidad de visitar a la residencia el día de Moros y Cristianos, en el acto del disparo de la tarde, ya que la Filà Tercio de Zuavos somos los penúltimos en salir, y aprovechar esa espera para compartir tanto la compañía como poder llevar la banda de música dentro de la residencia, en exclusiva para todos ellos. Hay que añadir, que Festa Avant! éramos y somos en la actualidad los sargentos de banderín y podría ser un acto muy emotivo. La respuesta del presidente por aquel entonces, no fue muy estimulante, instándonos a preguntar a la residencia aquella idea, que nos les parecía mal. Es entonces cuando nos pusimos manos a la obra, y un servidor fue a hablar con la Madre Superiora para explicarle la idea. Con dudas, pero con esperanzas, la reacción de la Madre fue de lo más inesperada a las expectativas, la respuesta fue: “Gracias a Dios, menos mal que alguien se acuerda de nosotros”, estaba encantada de la idea y que seriamos bienvenidos, y que nuestros mayores se alegrarían mucho de poder recibirnos. Días antes del comienzo de las fiestas, realice otra visita, y la Madre me comentó que estaban muy ilusionados y con ganas de que llegase ese día, y que nos tendrían preparado unas pastas con café y timonet.

Tras la grata respuesta, lo comunicamos a la junta, y como queríamos hacer participe a la Filà, que mejor manera que nos representará la mayor autoridad, que ese año de 2009 fue la capitana Lidia Ferre y el alférez Paco Belda, los cuales tenemos que agradecer su total predisposición para llevar a cabo un digno acto desde sus comienzos.

Llegó el 4 de febrero de 2009 a las 5 de la tarde, como mandan las ordenanzas, en la punta del puente de San Blas con el banderín de la Filà. Fuimos a por la capitana y el alférez que estaban comiendo con el resto de capitanes en la Filà de Moros Viejos, y junto con la banda de Montixelvo hicimos la entrada en la residencia con los compases, como tiene que ser con el pasodoble “El Zuavo”. La acogida fue grandiosa, sensacional, maravillosa, la cara de nuestros mayores derrochaba felicidad por los cuatro costados, los veías contentos, felices, ilusionados, risueños. Tras una pausa en poderlos saludarlos a todos y tomarse un tiempo para el refrigerio que nos habían preparado, vino uno de los momentos más emotivos, y es que la banda de música tocará el pasodoble, que se ha convertido en un himno no oficial de las fiestas de moros y cristianos de Bocairent, y me refiero al pasodoble “Febrer”. Formamos en escuadra y Lidia Ferre hizo de cabo ante los presentes. Luego tocaron el pasodoble “Pepe Antón” y se podía notar el gran ambiente festero, como acompañaban las notas con palmas, moviendo el píe. Pero el llegó el fatídico momento de la despedida, eso si, con una sensación de plena satisfacción de los momentos vividos, y al cual me lleva a la siguiente reflexión, que poco cuesta hacer felices a nuestros mayores. Nos preocupamos en la vida festera de todo aquello que la rodea, trajes especiales, músicas, comidas, cenas, etc, y en cambio a nuestros mayores que nos lo han dado todo, no les dedicamos más que un simple saludo cuando pasamos desfilando.
Durante estos últimos 8 años, menos uno, ya que estuvo la residencia en obras, no hemos faltado a nuestra cita y ya es acto oficial del sargento de banderín de la Filà Tercio de Zuavos. Este año se daba la circunstancia de que la congregación de las Salesianas del Sagrado Corazón dejaban la residencia por falta de personal, pasando la gestión al consistorio. Tenemos que agradecer a la concejala del área socio-sanitaria del Ajuntament de Bocairent, Doña Begoña Perigüell Molina por todas las facilidades dadas para seguir con esta tradición de homenaje y recuerdo a nuestros mayores.
Al igual que se demandó en la pasada asamblea de la Filà, es un acto muy poco conocido, pero muy emotivo en la que tendría que participar más gente, no sólo el entorno del capitán y alférez, nuestros mayores se lo merecen.


Foto: Archivum Zouavum


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