martes, 9 de marzo de 2010

150 aniversario de los Zuavos Pontificios (II)



El Cardenal Secretario de Estado Antonelli, supo que las tropas francesas no defenderían el territorio del Papa. Propuso entonces a Monseñor Xavier de Mérode, Camarlengo del Pontífice, el mando de las escasas tropas pontificias en orden a una reestructuración y mejoramiento en la capacidad bélica. Monseñor de Mérode tenía una vasta experiencia militar, ya que había combatido bajo la bandera francesa en la campaña de Argelia. Convocó éste a su antiguo camarada de África, el General de Lamorcière, y le pidió que asumiera el mando de las tropas papales. Reclutó a 16.000 hombres venidos de Francia, Flandes, Canadá, Irlanda, Inglaterra y Suiza. Inicialmente se crearon batallones divididos por nacionalidades, siendo el franco-belga el núcleo del cual surgieron luego los Zuavos Pontificios.

En Castelfidardo el 18 de septiembre de 1860 el cuerpo de voluntarios tuvo su bautismo de fuego, sobre todo el batallón franco-belga por su valentía y coraje. Si bien la batalla fue perdida por los Zuavos Pontificios el honor quedó salvado y el General Lamorcière logró escapar del cerco tendido por los enemigos con 4000 hombres.

El origen del nombre, estando Pío IX hablando con Monseñor Xavier de Mérode dijo querer tener un cuerpo armado "que recuerde a vuestros zuavos de África, tan admirados en la campaña de Italia", a lo que el pro ministro de armas respondió "Y bien Santo Padre, llamémosle «Zuavos Pontificios»". Satisfecho, Pío IX contestó: "He entendido: ese será su nombre".

Cabe destacar sus victorias de Acquapendente, Vallecrosa, Nerola y la Batalla de Mentana, el 3 de noviembre de 1867, donde 3.000 Zuavos Pontificios derrotaron a 10.000 soldados de las tropas de Garibaldi. Pero también el acontecimiento más triste, el la toma de Roma el 20 de septiembre de 1870 con la toma de Roma y la desaparición de los estados pontificios, al cual los Zuavos Pontificios defendieron con gran valentía la brecha que hicieron en la Porta Pía, defendiéndola incluso con bayoneta hasta el momento de la capitulación, pero anecdótico fue que dos compañías de Zuavos Pontificios de la Porta Pía no entraron en la capitulación general, a riesgo de perder la vida, que fue finalmente perdonada, y que en esta compañía estaba el Infante Don Alfonso de Borbón.

Don Alfonso de Borbón, junto a compañeros de filas de los Zuavos Pontificios, crearía durante la Tercera Guerra Carlista (1872-1876) los Zuavos Carlistas, creándose el Batallón de Zuavos de Escolta del infante don Alfonso Carlos, el Batallón de Zuavos de doña Margarita y la Compañía de Guías Zuavos de Cantabria.

Una vez desaparecido el Estado Pontificio, se disolvieron todas las unidades que estuvieron defiendo los terrenos papales, por lo que fue una corta vida de 10 años pero muy intensa. De hecho, como se ha mencionado, se crearon a posteriori gracias a los Zuavos Pontificios los Zuavos Carlistas en España y los Zuavos del Oeste en Francia.
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