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El uniforme verídico de los Zuavos Carlistas PFB 2022

 

Agustín Pacheco, Ignacio Silvestre y Javier Suárez.

Desde la creación de los Zuavos Carlistas por parte del Infante Don Alfonso Carlos de Borbón y Austria Este en el contexto de la Tercera Guerra Carlista, se ha tenido la certeza desde siempre que el traje de la Filà Tercio de Zuavos es un fiel reflejo al utilizado por estos Zuavos y es este su génesis. Pero es una gran equivocación que a continuación se va a demostrar. 

Los Zuavos Pontificios (que no eran la guardia de Papa, la guardia es la Guardia Suiza Pontificia desde 1506), establecidos por Christophe Léon Louis Juchault de Lamoriciere (antiguo oficial de los Zuavos Franceses) en 1860 por mediación del Monseñor Xavier de Mérode (Camarlengo de Pio IX) para la defensa de los Estados Pontificios adoptó el uniforme muy parecido a de los Zuavos Franceses pero con pequeñas diferencias, como el colorido (un gris azulado para la tropa y celeste para los oficiales), el quepi sustituyendo el fez, y el trébol de tres hojas con el falso bolsillo en la parte frontal de la chaqueta por la doble cruz latina en color escarlata, la lacería en color rojo para la tropa y negra para los oficiales, etc. 

Don Alfonso de Borbón se alistó en los Zuavos Pontificios el 29 de junio de 1868 (la Filà Tercio de Zuavos, originalmente llamada Zuavos del Papa fue creada en 1867), y aunque por su estatus podía haber ascendido al cuerpo de oficiales, eligió empezar desde la base como soldado raso, y llegó a tener el grado de alférez. El 20 de septiembre de 1870 tras la derrota en la Puerta Pía del Ejército Pontificio frente a las tropas garibaldinas, los Estados Pontificios se redujeron a lo que conocemos actualmente como la Ciudad del Vaticano. Se disolvieron el regimiento de infantería, carabineros extranjeros, batallón de cazadores, regimiento de dragones, regimiento de artillería, la gendarmería, voluntarios papales y por supuesto los Zuavos Pontificios. Parte de estos Zuavos se alistaron en Francia para la defensa nacional del gobierno francés frente a los prusianos. Su duración fue muy corta, desde octubre de 1870 hasta agosto de 1871. Los uniformes que se utilizaron fueron los mismos que tenían en él los Zuavos Pontificios, la bandera sin embargo era la del Sagrado Corazón de Jesús.

Al iniciarse la Tercera Guerra Carlista, fue nombrado Don Alfonso Carlos, por su hermano Don Carlos VII, general en jefe del Ejército de Cataluña a principios de 1873. Para llevar a cabo la contienda, llamó a sus antiguos camaradas que estuvieron en los Zuavos Pontificios para unirse a la causa, al igual que hicieron en Francia. Para ello creó los Zuavos Carlistas, una unidad especial tipo guardia de corps con sus antiguos compañeros, uno de los más conocidos fueron los hermanos holandeses August e Ignacio Wills. Debido a las dificultades en tiempos de guerra, los recursos eran escasos, los uniformes utilizados eran los mismos donde servían como Zuavos Pontificios, un poco más ajados y los nuevos uniformes tomarían como patrón estos mismos, a excepción de la boina. El uniforme de Zuavo Carlista ha sido de las grandes incógnitas sobre la uniformidad de la Tercera Guerra Carlista, ya que apenas hay documentación sobre ella. 

Existen un par de fotos en blanco y negro en el archivo de Ripoll, y de las ilustraciones que podemos encontrar, el 90% no son correctas, ya que el colorido del pantalón difiere del de la chaqueta y otros muchos más detalles. A raíz del galardón de la XV Edición del Premio Internacional de Historia del Carlismo Luis Hernado de Larramendi, y la posterior publicación del libro de “Wils y el Batallón de Zuavos Carlistas. Guerra en Cataluña 1869-1873”, se puso en contacto uno de los autores, Francisco Javier Suárez de la Vega, para profundizar sobre uno de los capítulos del libro que trata sobre la historia de la Filà Tercio de Zuavos. El otro autor del libro, Agustín Pacheco Fernández, propuso poder recrear un uniforme real y concreto de soldado de Zuavo Carlista, ya que en la actualidad es inexistente a excepción del uniforme de Don Alfonso Carlos de Zuavo Pontificio que se encuentra en el Museo del Carlismo de Estella.

Uniforme de Zuavo Carlista - Ignacio Silvestre Borrego

Un reto complejo ya que la documentación es escasa y en especial conseguir todos los elementos para su confección y por supuesto una mano experta para darle forma. El primer desafío fue encontrar el tejido idóneo, tenía que ser de paño de lana, como los que se confeccionaban en el siglo XIX, pero lo realmente complicado fue dar con el tono más aproximado. Gracias a la zona textil donde nos encontramos, esta tarea fue más fácil, pero laboriosa, ya que tenía que aproximarse al tono que se empleaba, que es un azul plomizo y no el gris de los Zuavos Pontificios. El siguiente paso fue conseguir los accesorios como los ribetes, cordones en el color rojo antiguo, botones de bola dorados, contratelas, etc. Aquí hay que dar gracias al uniforme de Zuavo Pontificio del Archivum Zuavum de Zuavos del Mundo, que ha sido de gran ayuda para plasmar todos estos detalles del uniforme. Otro aspecto, y es un elemento diferenciador del uniforme, es la doble lazada trebolada de la chaqueta, que gracias a las fotografías se pudo vectorizar hasta el mínimo detalle. Agradecemos a la diseñadora su paciencia y la felicitamos por el resultado final. La parte más complicada fue encontrar a la persona para confeccionar el traje, ya que no es un uniforme fácil de realizar porque tiene muchos elementos que han tenido que coserse a mano y descifrar los entresijos del patronaje antiguo. Contando con Mari Carmen Soriano, que ha realizado un trabajo soberbio con una exquisita confección en todos sus detalles y una implicación total, han dado como resultado este uniforme que fue exhibido en Madrid con la presentación del libro de “Wils y el Batallón de Zuavos Carlistas. Guerra en Cataluña 1869-1873” en el Instituto de Historia y Cultura Militar el pasado 22 de mayo de 2019. Fue el complemento perfecto para la presentación del libro, y de gran sorpresa para los asistentes que pudieron verlo en primera persona con todos sus detalles, entre los que había periodistas, escritores, militares, miniaturistas, historiadores, etc. Agradecer a la Asociación Retógenes «Amigos de la Historia Militar», que han sido los mecenas de este proyecto financiándolo en su totalidad. El uniforme se compone de los siguientes elementos:

Chaleco: Prenda de vestir sin mangas y que cubre el tronco que se lleva encima de una camisa y debajo de la chaqueta, cuya principal función era la protección del frío, y aportar mayor movilidad al torso, ya que la chaqueta solía ser más holgada. Aunque parece una pieza menor, ésta tiene su particularidad, y es que no está abierta por la parte central, sino que e abotona por el lateral y por el hombro. Este tipo de chalecos eran utilizados por muchos uniformes militares del siglo XIX. El motivo es que, en el abotonado central en la vida de un soldado con ciertos movimientos, los botones se podrían descoser dejando abierto el chaleco, con la abotonadura lateral estos están mucho más protegidos. La mayoría de los chalecos, sobre todo los de la tropa, no solían tener estos botones, dependía de las órdenes de vestimenta del regimiento o compañías correspondientes. Otro de los detalles son los dos bolsillos, uno a cada lado, que se utilizaban para guardar pequeños objetos, para el tabaco generalmente. Éstos no tenían solapa para que el acceso fuera más ágil. En la parte posterior solía estar forrado de un tejido más liviano, para mejorar la transpirabilidad y ser mucho más cómodo, ya que todo el chaleco con el mismo tejido de paño de lana hace que el torso quede más rígido, y también por economía, ya que estos tejidos eran más baratos y eso se notaba en el gasto total del uniforme. Este forro también estaba en el interior del chaleco. Como elementos decorativos tenía un ribete en color rojo, uno alrededor del cuello y otro en la parte central, sirviendo de base para los botones semicirculares dorados decorativos. El número de botones era numeroso, estaba entre las 34 y 36 unidades aproximadamente. 

Chaqueta: Posiblemente es la pieza del uniforme más difícil de confeccionar, una de las complicaciones era reproducir con la mayor exactitud posible la cruz latina de la chaqueta, la doble lazada con el trébol de tres hojas. Un elemento muy característico de los uniformes de los Zuavos, con la diferencia que en la parte interior es más abierta y hay un par de cordones que lo recorren de arriba a abajo. La dificultad en este aspecto es darle la forma al ribete rojo para girarlo en plano, puntada a puntada.

La parte trasera de la chaqueta es la menos conocida, ya que todas las ilustraciones, pinturas, fotografías, etc., están realizadas de frente. Se puede apreciar el nivel de detalle con la utilización de un cordón en color rojo que marca de manera interesante las piezas de las uniones de la chaqueta, ya que se utilizan para tapar las juntas y de esta manera hacerlos más resistentes, no solo tenía esta función estética. Uno de los detalles que llama la atención es el fuelle que tiene en los laterales. Su función es la de darle mayor elasticidad a la chaqueta y aportar mayor comodidad. Pero lo que sorprende es el trabajo de entrelazar dichos cordones. Al cuello de la chaqueta, al igual que en todo el perímetro exterior, está cosido el cordón rojo, y por el interior tiene el ribete en color rojo. La función de este cordón es la de proteger la tela de roce y el contacto con la piel. Aunque la confección es más costosa, se demuestra que alarga la vida útil de la chaqueta. En la parte superior del cuello, hay un enganche que sirve para que se ajuste al cuello, y evitar que se abra la chaqueta, aunque este tipo de chaqueta es abierta y no tiene botones, esta manera de ajustarla al cuello, la hace más cómoda y permite mucho más libertad de movimientos. El interior de la chaqueta está forrada con un tejido más liviano, y es totalmente funcional con el bolsillo interior. En la manga vemos, en pleno proceso de confección, como se aprovecha la junta de las dos telas de la manga, para colocar los botones, los cuales, gracias a este sistema, van a ras de tela y no sobresalen, por lo que su pérdida era mucho menor. Contando con 12 botones en cada manga. Dependiendo del grado del soldado se cosían unos galones en color rojo, para las oficiales se utilizaba una lacería más vistosa en color dorado con nudos austrohúngaros. 

Chaqueta de Zuavo Carlista

Pantalón: El pantalón del uniforme sigue la misma tónica que los pantalones utilizados por los Zuavos Franceses, los voluminosos pantalones tipo bombacho. Al igual que la chaqueta y el chaleco, el color del pantalón es el mismo, y es aquí donde esta la gran diferencia de las láminas existentes del uniforme de Zuavo Carlista en las cuales difería el color, pero no es correcto, ya que todas las piezas tenían el mismo tono de color. Otro de los detalles es el diseño del lateral del pantalón, que eran dos líneas paralelas y en el centro está el diseño realizado con un cordón en color rojo y en el centro el bolsillo. Al igual que el resto de piezas, los bolsillos del pantalón son totalmente funcionales y tiene el mismo forro que se utiliza tanto en la chaqueta como en el chaleco. El interior del pantalón tenía un forro diferente, y era una tela de algodón para no estar en contacto la piel con el paño de lana. El sistema de cierre de la bragueta era mediante botones, en este caso de madera, ya que la cremallera no existía en esa época. En el bajo del pantalón se aprecia que se cierra, para que se ajuste perfectamente a la pantorrilla y que el pantalón quedará lo suficientemente holgado para crear ese efecto de volumen, que le daba comodidad extra a la prenda. La polainas iban por encima de este bajo para ocultarlo y que para que quede más ajustado. Faja: Para la tropa es de lana en color rojo y para los oficiales de satén o seda también en color rojo. Sobre la faja solían llevar un cinturón para la cartuchera, los oficiales lo llevaban con más adornos en tonos dorados. Polainas: Las polainas son prendas que cubren desde el tobillo hasta la rodilla y la parte superior del empeine. El material utilizado puede ser tanto cuero como tela, normalmente se utilizaba la loneta de algodón. Se abrocha lateralmente en la parte exterior mediante 7 botones y se sujeta por debajo del pie mediante una correa. Se ajustaban a la parte superior mediante un cordón de lana. 

Boina: El elemento más característico del uniforme carlista. En este caso es de color rojo, lo que difiere es la borla, de color rojo para la tropa y dorada para los oficiales. En la parte superior de la borla solían tener cosida una chapa dorada con la siguiente inscripción: Voluntarios de C7 Dios, Patria y Rey. Y algunos oficiales la flor de lys en la parte frontal. La boina, en muchas ocasiones, se representa en color blanco, pero este color solo se utilizó muy al principio de su creación, pasando a ser de color rojo. Hay que añadir que aunque se reglamentó el uniforme carlista para cada unidad, esta norma no se aplicó a los Zuavos Carlistas, ya que era de sobra conocido cuál era su confección, y los uniformes que se encargaban, tanto a sastres franceses como los confeccionados en España, tenían muy definida su elaboración. 

Como curiosidad, estos uniformes eran utilizados tanto por la tropa como también por los músicos que los acompañaban y el pater del batallón vestía el mismo uniforme a diferencia del alzacuellos. 

Por cierto y para finalizar, la influencia real del traje de la Filà del Tercio de Zuavos no es la de los Zuavos Pontificios ni de los Zuavos Carlistas, ni de otras unidades que se crearon en esa época como los Zuavos de la Muerte en Polonia en 1863. La influencia es claramente francesa, pantalones bombachos granates/ rojos y chaqueta y chaleco de color azul. La boina hizo aparición en la Filá en 1882, así se confirma en la noticia aparecida en el diario La Discusión del 31 de enero de 1882 que decía lo siguiente: “Ha causado gran impresión y alarma entre los liberales de Bocairente (Valencia) y entre todas las personas sensatas y pacíficas de dicha importante villa, el anuncio de que en las próximas fiestas a San Blas, la comparsa de zuavos que forma parte de las varias que «se compone el ejército cristiano se presentará ostentando la «boina,» emblema tradicional de los carlistas. En años anteriores no se permitió el uso de esta prenda, que puede producir algún disgusto serio, y sería extraño que las autoridades consintiesen semejante imprudencia en la próxima festividad.” 

Ignacio Silvestre Borrego 

Zuavos del Mundo

Publicado en el programa de fiestas de Moros y Cristianos a San Blas de Bocairent 2022.

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¿Segunda o Tercera Guerra Carlista?

 

Hermano contra hermano. 

El debate sobre cómo contar las guerras del Carlismo… y si fueron guerras civiles

El siglo XIX en España fue un siglo convulso, atravesado por inestabilidad política, pronunciamientos militares y enfrentamientos armados entre modelos opuestos de país. Entre estos conflictos destacan con fuerza las llamadas Guerras Carlistas, luchas entre los partidarios del absolutismo legitimista —los carlistas— y los defensores del liberalismo, primero isabelino y después constitucional.

Pero incluso algo aparentemente tan simple como numerar estas guerras genera controversia. ¿Fueron tres? ¿Fueron dos? ¿Es correcto hablar de "Tercera Guerra Carlista" para referirse al conflicto de 1872–1876? Y, más aún: ¿podemos decir que fueron guerras civiles?

La cronología tradicional: tres guerras carlistas

La mayoría de manuales y estudios especializados adoptan esta división:

  • Primera Guerra Carlista (1833–1840): Tras la muerte de Fernando VII, su hermano Carlos María Isidro reclamó el trono frente a Isabel II. Fue una guerra civil en toda regla, con varios frentes abiertos (Navarra, País Vasco, Aragón, Cataluña, Valencia) y un auténtico sistema paralelo de poder carlista.

  • Segunda Guerra Carlista (1846–1849): Conocida también como Guerra dels Matiners, tuvo un foco casi exclusivo en Cataluña. Fue un levantamiento menos extenso y con menor impacto, sin presencia del pretendiente carlista en suelo español ni grandes campañas militares.

  • Tercera Guerra Carlista (1872–1876): Liderada por Carlos VII (nieto de Carlos María Isidro), fue el último intento serio del carlismo por instaurar su modelo político. El conflicto tuvo una estructura de Estado carlista en zonas del norte, con ejército regular, administración propia y batallas de envergadura como Montejurra o Lácar.

¿Por qué algunos no la llaman “Tercera”?

No todos aceptan esta numeración. Algunos historiadores y aficionados consideran que solo hubo dos guerras carlistas propiamente dichas. La razón principal es la poca entidad del conflicto de 1846–1849, al que no consideran merecedor de ser contado como una guerra en toda regla.

Entre sus argumentos destacan:

  • Escasa dimensión geográfica y militar: La revuelta se concentró en Cataluña y no llegó a tener repercusión nacional. Tampoco hubo un ejército carlista regular ni una ofensiva coordinada.

  • Falta de liderazgo del pretendiente: Carlos VI, entonces jefe de la causa carlista, no pisó territorio español ni dirigió la insurrección. El movimiento careció de mando centralizado.

  • Comparación desproporcionada: Frente a la Primera y la Tercera, con miles de combatientes, frentes múltiples y estructura de Estado paralela, la llamada "segunda" queda muy por debajo en escala, duración y consecuencias.

Entonces… ¿cuántas guerras carlistas hubo?

Aunque el debate es legítimo, la mayoría de historiadores defienden la existencia de tres guerras carlistas, por razones tanto cronológicas como conceptuales. Entre los argumentos a favor destacan:

🟢 Coherencia histórica

Aunque la Segunda Guerra Carlista (1846–1849) no alcanzó la magnitud de las otras dos, su inclusión en la cronología responde a una lógica historiográfica ampliamente aceptada: todo levantamiento armado de alcance regional o nacional, liderado en nombre de un pretendiente carlista y con motivaciones políticas concretas, se considera parte del fenómeno carlista en su conjunto.

La Guerra dels Matiners, como se la conoce en Cataluña, no fue una simple revuelta local: hubo combates, movilización de tropas liberales, ejecución de jefes carlistas, proclamaciones políticas y una continuidad ideológica clara con respecto al movimiento iniciado en 1833.

Este enfoque se alinea con el tratamiento que se da en obras de referencia como:

  • 📘 La Era Isabelina y el Sexenio Democrático (tomo correspondiente de la Historia de España dirigida por Manuel Tuñón de Lara – Editorial Labor), donde se analiza la Segunda Guerra Carlista como parte de la continuidad del conflicto entre liberalismo y tradicionalismo en el siglo XIX.

  • 📘 Historia del Carlismo de Joaquín Arrarás, una de las obras clásicas del pensamiento carlista (aunque escrita desde una óptica afín al movimiento), que reconoce las tres guerras como momentos distintos y diferenciados dentro de la evolución del carlismo.

🟢 Terminología consolidada

En el plano de la divulgación y la enseñanza, la denominación de “Tercera Guerra Carlista” para el conflicto de 1872–1876 está firmemente asentada en la historiografía española y en los manuales académicos más influyentes. Esto se refleja en obras como:

  • 📚 Historia de España dirigida por Raymond Carr (Alianza Editorial), donde se tratan las tres guerras como episodios claramente diferenciados y se utiliza sin ambigüedad la expresión Tercera Guerra Carlista.

  • 📚 La España del siglo XIX de Javier Paredes, manual universitario donde se reconoce la existencia de tres guerras carlistas, situando la tercera como un conflicto de escala nacional con implicaciones políticas de largo alcance.

  • 📚 Historia Militar de España (dirigida por Carlos Canales y Miguel del Rey), que dedica un capítulo a la Tercera Guerra Carlista y analiza el desarrollo del ejército carlista de Carlos VII, la batalla de Lácar, el sitio de Bilbao y la organización estatal carlista desde Estella.

  • 📚 Atlas de Historia de España (Espasa), de uso habitual en enseñanza media y universitaria, que presenta mapas y cronologías claras con la división tripartita de las guerras carlistas.

Además, organismos académicos como la Real Academia de la Historia, en su Diccionario Biográfico Español, también distinguen entre Primera, Segunda y Tercera Guerra Carlista al abordar la vida de personajes como Carlos María Isidro, Ramón Cabrera o Carlos VII.

🟢 Importancia regional

En Cataluña, la Guerra dels Matiners dejó una huella importante tanto en la memoria colectiva como en la cultura política del siglo XIX. Excluirla sería ignorar una parte esencial del desarrollo del carlismo en esa región, que tuvo sus propias dinámicas y protagonismo dentro del conflicto.

¿Fueron guerras civiles?

Aquí entra un segundo debate, igual de interesante: ¿debemos considerar las guerras carlistas como guerras civiles?

La respuesta mayoritaria es , y con fundamento. Las guerras carlistas enfrentaron a españoles contra españoles por el modelo político y social del país. No fueron invasiones extranjeras, ni conflictos coloniales, ni simples rebeliones locales. Implicaron ejércitos organizados, movilización de población civil, fuertes divisiones ideológicas y claras consecuencias territoriales.

Además, reflejan una fractura interna que no se resolvió en un solo episodio, sino que se reactivó en diferentes momentos del siglo XIX. En ese sentido, pueden considerarse una guerra civil prolongada e intermitente, que tuvo distintas fases entre 1833 y 1876.

Conclusión: el carlismo, más allá de la numeración

Llamemos “Segunda” o “Tercera” a la guerra de 1872–1876, lo que nadie discute es que fue el último gran conflicto armado del carlismo, y una de las últimas guerras civiles del siglo XIX en España. Tras su derrota militar, el carlismo no desapareció: continuó como fuerza política, social e ideológica durante la Restauración y el siglo XX.

Este debate sobre la numeración no es solo una cuestión de orden cronológico: nos obliga a reflexionar sobre cómo interpretamos la historia, qué hechos consideramos relevantes y cómo varía el recuerdo de los conflictos según las regiones y generaciones.

📌 ¿Y tú qué opinas?
¿Crees que la guerra de 1846–49 merece el título de “Segunda Guerra Carlista”?
¿O prefieres considerar solo dos grandes guerras civiles carlistas?

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Corrigiendo el Uniforme de los Zuavos Carlistas: De la Litografía a la Realidad


Los Zuavos Carlistas, una unidad militar distintiva de la Tercera Guerra Carlista, han sido objeto de numerosos errores en la representación de sus uniformes. La fuente original, una litografía en la "Historia Contemporánea" de Antonio Pirala por Juan de Alaminos, presenta los elementos correctos del uniforme: pantalón bombacho, chaleco, chaqueta corta tipo bolero y boina. Sin embargo, el tono bicolor del uniforme ha sido incorrectamente representado en varias obras.

Principales Errores en la Representación del Uniforme

  1. Colores Incorrectos: La litografía original mostraba chaqueta y chaleco en azul con ribetes amarillos y pantalón gris, una combinación errónea arrastrada por autores como José María Bueno y Luis Leza Suárez. Incluso ilustraciones posteriores, como las de Delfín Manuel Salas Carmena basadas en Josep Cusachs i Cusachs de 1888, perpetuaron este error.

  2. Falta de Contraste de Fuentes: La principal causa del error se debe a la falta de verificación con fuentes primarias adecuadas. Aproximadamente el 90% de las representaciones incorrectas derivan de esta omisión.

Corrección del Error

En Zuavos del Mundo, con el permiso del maestro Luis Leza Suárez, hemos adaptado la ilustración de la revista Ristre de 2002. Hemos corregido los colores, mostrando el uniforme adecuado a partir de 1873: gris con ribetes rojos y la boina y borla en rojo. Este ajuste se basa en investigaciones detalladas y busca ser una referencia precisa para futuras representaciones.

Esperamos que esta corrección sea tomada como ejemplo. Ante cualquier duda, estamos disponibles para recrear el uniforme de los Zuavos Carlistas con la mayor fidelidad histórica posible, honrando así a los valientes que lucharon en la Tercera Guerra Carlista.

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L'ALCORA. EL LUGAR DE LAS DOCE BATALLAS Autor: Agustín Pacheco Fernández


Disponible AQUí 

En un relato que desafía las convenciones históricas, este libro nos lleva a un período tumultuoso de tan solo cuatro décadas, donde miles de hombres se enfrentaron repetidamente en el mismo escenario de guerra, ¡en doce ocasiones! Este caso, sorprendente y hasta ahora inadvertido, emerge de las páginas de la historia con una fuerza insólita.

Con una habilidad magistral para tejer los hilos de los eventos históricos, el autor nos sumerge en un mundo donde el conflicto y la lucha son constantes, donde cada batalla es solo un capítulo más en una saga épica de resistencia y valor. A través de una narrativa cautivadora, nos lleva de la mano por los campos de batalla, revelando los dramas humanos que se desarrollan en medio del caos y la violencia.

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En esta obra magistral, el autor nos sumerge en un viaje revelador a través de los entresijos de la guerra, explorando con profundidad las motivaciones estratégicas y el frenesí táctico que convirtieron una idílica región como la sierra castellonense de l’Alcora en un escenario de horror y sacrificio. Con una prosa vívida y cautivadora, el libro nos transporta a un mundo donde el sol y la lluvia, la niebla y la nieve, el calor sofocante y el frío implacable, son protagonistas tan importantes como los propios soldados.

Lo que diferencia a esta obra de otras es su enfoque meticuloso en aspectos olvidados de la historia bélica: desde las condiciones extremas del terreno hasta las penurias y el compañerismo que caracterizan la vida en el frente. A través de una narrativa rica en detalles y apoyada en una extensa investigación, el autor da voz a los protagonistas olvidados de la guerra, humanizando así los fríos acontecimientos históricos.

Pero más allá de ser una mera crónica de batallas, este libro es una reflexión profunda sobre la naturaleza misma de la guerra y su impacto en la humanidad. El autor nos invita a cuestionar nuestras percepciones preconcebidas y a explorar la complejidad inherente a este fenómeno histórico. Además, destaca la importancia de las nuevas fuentes de conocimiento, como la arqueología militar, en la comprensión de la verdadera realidad de la guerra.

La historia como nunca antes se había contado, puedes comprar su libro AQUí 

  • ISBN: 978-84-9091-888-3
  • EAN: 9788490918883
  • NIPO: 083-24-066-5
  • Fecha de publicación: 29/4/2024
  • Año de edición: 2024
  • Autor: Agustín Pacheco Fernández
  • Editor: Ministerio de Defensa. Secretaría General Técnica.
  • Número de páginas: 204
  • Idioma: Español
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Figura de teniente de Zuavos Carlistas


Figura de teniente de Zuavos Carlistas



Fabricante: El Viejo Dragón





Escala 54 mm


Material: Metálico en color blanco.


Como se puede apreciar sigue arrastrando el mismo error en las figuras de los Zuavos Carlistas, difiriendo el color entre la chaqueta y el chaleco con el pantalón. En realidad eran el mismo color.


Fuente: El Viejo Dragón


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150 Aniversario del ataque carlista. 16 de julio de 2022 Colla del Federins

 




Una partida carlista, comandada por Joan Castells, ha secuestrado un tren en Viladecavalls y llega a las estación del “Ferrocarril de Zaragoza a Barcelona”. Su propósito: cobrar la contribución de la Vila de Terrassa, y secuestrar al alcalde Vallhonrat. Serán los ciudadanos  de los Voluntarios de la Libertad quienes les echen del Ayuntamiento de Terrassa.


16 de julio de 2022 - 150 aniversario del ataque carlista.


Este año la Colla dels Federins reeditan la recreación “Com es por Fer amb apuesta calor la Guerra Carlina’” (¿Cómo se puede hacer con esta calor la Guerra Carlista?-


Pero este año nos merecemos un acto especial, por eso contaremos con la participación de diferentes Collas de todas partes:


  • Ball de Serralonga de Terrassa.
  • Colla de Trabucaires de l´Hospitalet, Colla d´en Jaume Duran.
  • Colla de Bandolers d´en Trucafort.
  • Germana de Trabucaire, Geganters i Grallers de Sant Andreu del Palomar, Barcelona.
  • Associació Cultural Escamol Trabucaire d´Esplugues de Llobregat.
  • Colla de Trabucaires del Prat de Llobregat.
  • Escamot de la Santíssima Trinitat, Barcelona.


Acompañando el pasacalle: Grallers de Vacarisses, con Toni Costa, creador de la marcha “Trabucs i Pistons”.


Bailes en la Plaça Vella: Ministrils del Raval.


Programa de actos.


18:00h. 


Llegada de la partida charlista a la Estación de Ferrocarril de Zaragoza a Barcelona (Estació del Nord).


18:30h. 


Los Carlistas empiezan a bajar por el Carrer del Nord.


Los Voluntarios de la Libertad hacen para pararlos en la Plaça Mossèn Cinto Verdaguer (sin éxito)


Los charlistas siguen bajando por el Camí Fondo.


Volvamos, milicia de Terrassa! A ver si los paramos en la Plácete Saragossa! Tampoco podrá ser!


Los charlistas siguen bajando por la calle Sant Pere.


Desde el campanario de la iglesia los ven y tocan a rebato !!


Los carlistas llegan al Ayuntamiento !! La milicia, los Voluntarios de la Libertad los someten y ahora si los carlistas son vencidos.


Ahora, ya todos contentos (unos han ganado y los otros tienen 600 pesetas mas) vamos en pasacalle hasta la Plaça Vella.


19:30h:


En la Plaça Major ( ahora Plaça Vella): Nombramiento de Trabucaire d´Honor 2022.


A continuación avanzamos históricamente 4 años: estamos en 1876 y celebramos la Fiesta por la Libertad para celebrar el final de la Tercera Guerra Carlista.


Más información: Colla dels Federins


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La boina del uniforme de Zuavo Carlista



La prenda que utilizaban en la cabeza era la boina, sobre esta una chapa dorada con la siguiente inscripción C7 (Carlos VII) borla dorada para los oficiales y de color rojo para la tropa. En principio el color de boina era blanco pero fue sustituido por el encarnado. 

En el libro de María de las Nieves de Braganza "Mis Memorias, sobre nuestra campaña en Cataluña en 1872 y 1873 y en el ejército del centro en 1874" del Tomo III: del 1º de mayo al 30 de junio de 1874 apunta que durante todo el año de 1873 utilizaron las boinas de color blanco y la roja en 1874.

Podéis ver el articulo completo sobre  El uniforme de Zuavo Carlista.


Aquí puedes ver la descripción completa de:
 El chaleco del uniforme de Zuavo Carlista.
 La chaqueta del uniforme de Zuavo Carlista.
 El pantalón del uniforme de Zuavo Carlista.

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La aventura sin retorno de dos Zuavos Palentinos por Francisco Javier Suárez de la Vega

La aventura sin retorno de dos Zuavos Palentinos por Francisco Javier Suárez de la Vega

Francisco Javier Suarez de la Vega saca a la luz una apasionante historia de dos paisanos de la localidad palentina de Castrillo de  Villavega; Pablo Sánchez y Santos Gutiérrez que por aquel entonces  contaba con casi 1000 habitantes donde se alistan en agosto de 1868 en  los Zuavos Pontificios para la defensa de los Estados Papales.

De los once mil voluntarios que formaron parte de esta unidad de los Estados Pontificios, tan solo 100 eran españoles, coincidieron con el  infante Don Alfonso Carlos de Borbón Austria Este, de la cual surgió un  estrecho lazo que los uniría en diferentes épocas.

Una de tantas historias que afloran después del trabajo de investigación y posterior publicación del libro de “Wils y el Batallón de Zuavos  Carlistas” que junto a Agustín Pacheco han dado visibilidad a una de las  unidades militares muy poco conocidas en el siglo XIX como fueron los  Zuavos Carlistas.

Lectura muy recomendable, condensado de forma muy amena, e interesante  sin lugar a dudas.

Aquí puedes leer el artículo completo:

ABC. La aventura sin retorno de dos Zuavos Palentinos

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150 aniversario del enlace de Don Alfonso Carlos de Borbón Austria Este


El pasado 26 de abril se cumplió el 150 aniversario de la boda de Don Alfonso Carlos de Borbón Austria Este (12 de septiembre de 1849, Londres, Reino Unido - 29 de septiembre de 1936, Viena, Austria), Infante de España, con Doña María de la Nieves de Braganza Löwenstein-Wertheim-Rosenberg (5 de agosto de 1852, Kleinheubach, Baviera - 15 de febrero de 1941, Viena, Austria), Infanta de Portugal que se celebró en 1871 en la ciudad bávara de Heubach.

Don Alfonso Carlos de Borbón y Austria Este fue el pretendiente carlista a partir de 1931, tras el fallecimiento del hijo de su hermano Carlos VII, Don Jaime de Borbón y Borbón-Parma, él cual no tuvo descendencia y por eso paso a Don Alfonso.

Como se puede apreciar en la fotografía nupcial, Don Alfonso lleva el uniforme de sus queridos Zuavos Pontificios, que tan solo unos meses antes, el 20 septiembre de 1870 tras la brecha de la Puerta Pía donde fueron derrotados por los garibaldinos, dando por finalizada los Estados Pontificios. Don Alfonso fue hecho prisionero y liberado posteriormente.

Este uniforme de oficial, ya que empezó el escalafón militar de soldado raso hasta alcanzar el rango de alférez se conserva en la actualidad en el Museo del Carlismo de Estella (Navarra). Este uniforme sirvo como patrón para la creación del traje los Zuavos Carlistas durante la Tercera Guerra Carlista. Hay que añadir que muchos de sus compañeros de armas en la defensa de los Estados Pontificios acudieron a su llamada para defender la dinastía carlista, así que desempolvaron sus uniformes de los baúles para volver de nuevo al campo de batalla.

Foto: https://www.facebook.com/reyalfonsoxii/

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La Inmaculada Concepción y la bandera de los Zuavos Carlistas.

La  Inmaculada Concepción y la bandera de los Zuavos Carlistas.

Hoy 8 de diciembre es la festividad de la Inmaculada Concepción y tiene una relación muy estrecha con los Zuavos Carlistas, ya que en una cara de la bandera aparece la imagen de la Inmaculada Concepción.

La fecha no es elegida por el nacimiento de la Virgen, sino por su concepción, ya que nació un 8 de septiembre, y si le restamos 9 meses la fecha es el 8 de diciembre de ahí el término de Concepción.

La Inmaculada Concepción es la patrona de la Infantería Española, siguiendo la tradición de los antiguos Tercios Españoles cuyo origen se debe al milagro de Empel, que el 7 de diciembre de 1585 durante la Guerra de Flandes el Tercio Viejo de Zamora estaba sitiada en la isla de Bommel por las tropas del almirante holandés Filips van Hohenlohe-Neuenstein. Al no rendirse las tropas españolas decidió abrir los diques para inundar el campamento de los españoles, los cuales se refugiaron en el montículo de Empel. Mientras un soldado estaba cavando una trinchera se encontró con una antigua tablilla de madera con la imagen de la Virgen María, el Maestre de Campo Francisco Arias de Bobadilla improviso un altar y se encomendó a la Virgen Inmaculada para luchar contra los enemigos. Durante la noche se produjo un fenómeno inusual, un viento muy frío que congeló el río Mossa, con lo que aprovecharon para atacar por sorpresa en la madrugada del 8 de diciembre la escuadra enemiga con una victoria total. A partir de este día se proclama a la Inmaculada Concepción patrona de los Tercios de Flandes e Italia.

En 1854 el Papa Pío IX (creador de los Zuavos Pontificios) declaró el dogma de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María a través la carta apostólica ‘Ineffabilis Deus’ por la cual declara que estuvo libre del pecado original desde el momento de su concepción.

"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de todo mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelado por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles ... "   Pío IX, bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de (1854)

La bandera de los Zuavos Carlistas representada por los colores de la bandera española, de rojo - igualda - rojo. En una de sus caras encontramos en la parte superior la inscripción de Ejercito Real y en la parte inferior Zuavos Carlista. En el centro sobre un fondo de nubes, tenemos el Escudo Real, el Sagrado Corazón de Jesús y el escudo de los Zuavos Pontificios. En la otra parte la imagen de la Inmaculada Concepción (muy similar a la que pinto Bartolomé Esteban Murillo en 1678 obra conocida por la  Inmaculada “de Soult”) junto con las inscripciones de DIOS PATRIA y REY formando un arco en la parte superior, con el fondo al igual que la otra parte los colores de la bandera nacional.

La fue bordada en el convento de Vigne (Genova – Italia) y la Infanta Doña Maria de las Nieves de Braganza la regalo al Batallón de Zuavos. Su bendición se llevo a cabo el 1 de julio de 1873 en Súria (Barcelona - España) y fue entregada al Comandante de los Zuavos Ignacio Wills por los Infantes. En la actualidad se desconoce su paradero, la última muestra gráfica se dato de una fotografía tomada en 1930.

La foto es parte del diorama realizado por Víctor Acebal Chema García, Juan C. Ávila, Antonio Dafonte, Manuel Picatoste, Jesús G. Fontes, Jorge Fernández, Santiago Doel, Alfonso Prado, Alex Quinteiro y Rubén Souto.

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Miniatura de Zuavo de la Escolta del Infante


Zuavo  de la Escolta del Infante

Esta es una miniatura realizada en plomo que representa a un Zuavo de la Escolta del Infante, refiriéndose a D. Alfonso Carlos de Borbón y Autria-Este, duque  de San Jaime y de Anjou, fue pretendiente carlista  a la corona de España, con el nombre de Alfonso Carlos I, de 1931 a 1936, que es cuando falleció atropellado por un camión militar en Austria el 29 de septiembre de 1936. Como es bien conocido estuvo alistado en los Zuavos Pontificios en Roma desde junio de 1868 hasta septiembre de 1870.

Este soldadito de plomo se encuentra en la actualidad en la exposición del Museo Histórico Militar de Valencia y es una cesión temporal de su propietario D. Gregorio Galán Manzaneque.

Es una versión interesante ya que se encuentra el Zuavo Carlista en un posición de descanso, estando apoyado el fusil de avancarga sobre un muro de piedra. En el uniforme sigue habiendo los mismos errores en el colorido del uniforme, el colorido bitonal del pantalón gris con la chaqueta y chaleco azul celeste con el ribeteado en amarillo, la boina blanca con la borla amarilla, junto con las polainas negras. A destacar los detalle del morral en loneta blanco que cuelga por su parte izquierda y la cartuchera de cuero negro en el frontal de la cintura.


Aquí puedes ver es articulo sobre estos errores cuando se representa a los Zuavos Carlistas y aquí una replica real del uniforme de Zuavos Carlistas.

Pero a pesar de todo ello, hay que dar la enhorabuena por el magnífico trabajo de miniaturista a D. Gregorio, ya que son escasas las piezas en este mundo donde se representa a un Zuavo Carlista.

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Carmen Soriano, nominada a los Premis d'Arts Escèniques en la categoría de mejor vestuario 2020.


Ayer tuvo lugar la gala de entrega de los Premis d'Arts Escèniques de la Comunidad Valenciana que se celebró en el Teatro Principal de Castellón, la gran fiesta de la escena valenciana, donde se premian al mejor actor, actriz, bailarina, bailarín, artista de circo, dirección escénica, textos, composición, composición musical, escenografía y vestuario.

Los nominados a los Premis d'Arts Escèniques en la categoría de mejor vestuario han sido:

  • Pascual Peris por “Dinamarca”.

  • Carmen Soriano y Yoshua Cienfuegos por “Réquiem”.

  • Teresa Juan por “What is love? Baby don´t hurt me”.

Carmen Soriano es la artífice de la confección que realizó en 2019 del  uniforme de Zuavo Carlista, que se presentó juntó al libro “Wils y el Batallón de Zuavos Carlistas. Guerra en Cataluña, 1869-1873.” de Agustín Pacheco Fernández y Francisco Javier Suárez de Vega, en el el Instituto de Historia y Cultura Militar de Madrid en colaboración con la Fundación Ignacio Larramendi el pasado 22 de mayo de 2019.

Un trabajo espectacular con un resultado sorprendente tanto a profanos como a especialistas de la uniformidad militar, más si cabe, la recuperación de un uniforme pérdido en la memoria de los tiempos.


Gracias a las manos maestras, el buen hacer y el exquisito gusto de Carmen, se pudo llevar a cabo este proyecto, un reto conseguido con un nivel de detalle al milimetro, puntada por puntada, pruebas y más pruebas, toda una experiencia en al que podeís profundizar en la entrada que se hizo de El Uniforme de Zuavo Carlista

Agradecerle también en la fe que tuvo desde el primer momento y hacernos un hueco en su apretada agenda de trabajo. Sin duda, no solo hizo un uniforme que estará expuesto en un museo, gracias a la Asociación Retógenes «Amigos de la Historia Militar», que han sido los mecenas de ese proyecto financiándolo en su totalidad. Nos llevamos también su amistad y cariño. Desde su atelier en Banyeres de Mariola (Alicante) os puedo asegurar que salen piezas espectaculares, lo imposible lo hace posible. Aunque no se llevó el premio, para nosotros si que lo es. También queremos agradecer a Masters Ballet por ponernos en contacto con ella.

Por cierto el ganador fue para Pascual Peris por “Dinamarca”.

Queremos felicitar a todos los premiados, pero sobre todo a todos los nominados porqué el reconocimiento de estar entre los mejores es ya un premio.

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