Theodorus Derks, un Zuavo Pontificio. PFB 2010.


Artículo aparecido en el programa de fiestas de Moros y Cristianos de Bocairent en el año 2010.

Theodorus Derks con uniforme de Zuavo Pontificio
Theodorus Derks con uniforme de Zuavo Pontificio
“Me llamo Nyncke (Koning Thhssen), es decir, Nina. El 2006 me vine a vivir a Bocairent con Rogier Koning.
El primer año no nos conocía nadie, pero nuestro coche con flores si. Hasta que un día conocí al suavo, Jup, el nos presentó a el pueblo y a muchos amigos.
Nos sentimos como en casa en Bocairent y en noviembre de 2008 me apunté con mi marido a la Filà de Suavos. Ser holandeses y ser aceptados en participar en la cultura española es una cosa muy especial para nosotros.
La noche del Panellet de los Suavos (2009) enseñé el maset a mi madre, Francis, y a mi tio Emiel; y, cuando llegamos al maset, los ojos de mi tío empezaron a brillar cuando vio la palabra Suavo en la pared del maset. Aquella noche empezó la investigación porque él recordaba que había tenido un antepasado nuestro que había sido zuavo.

Me fuí a Holanda a investigar con mi familia la historia, de la cual resultaba que mi bisabuelo fue zuavo militar desde el 1866.

Ahora me toca a mi continuar con la tradición, sino de zuavo militar, de una suava que se pone el traje de festera y se siente orgullosa en este pueblo, Bocairent, que me hace muy feliz.”
Nyncke Koning Thhssen.

Nina y Rogier dejaron Holanda porqué los médicos le aconsejaron a Nina que viviera en un lugar de montaña donde la humedad no afectara a su salud. Después de ir a Tailandia y a Australia, donde estuvieron un año, vieron que el clima seco le iba muy bien. Así empezó la búsqueda de un lugar en España donde poder instalarse y montar una casa rural. El último día que estuvieron en Holanda celebraron una fiesta de despedida. La sorpresa de la fiesta fue, sin que Nina y ni Roger supieran nada, los amigos le llenaron el coche con flores y dentro de las flores están las caras de sus amigos. Así, que vayan donde vayan siempre estarán sus amigos con ellos.

Con este coche y todas las cosas empezaron a buscar un lugar donde instalarse. Habían visto en un feria de segundas residencias de Holanda una finca vieja en Bocairent. Rogier llevaba su oficina detrás, Internet le permitía continuar trabajando en Holanda desde cualquier lugar del mundo. Buscaron desde Valencia hasta Jaen y al final llegarón a nuestro pueblo, donde Nina y Rogier se encuentran muy agusto y empezaba a tomar forma su sueño de encontrar un lugar ideal.

Y ustedes dirán, ¿Porqué nos cuenta todo esto? ¿Qué relación tiene esto con los suavos? Y aquí está la gracia del artículo. Ya lo ha dicho Nina, la casualidad hizo que se apuntaran a los Suavos y Nina descubrió que su bisabuelo era zuavo pontificio. Nina empezó a investigar en el libro que le había regalado su madre Genealogie Lemmers in zevenvoud, un libro que recoge la genealogía y los árboles genealógicos de la familia Lemmers de Holanda.

Indulgencia plenaria concedida por el Papa Pío IX a Theodorus Derks
Indulgencia plenaria concedida por el Papa Pío IX a Theodorus Derks
En este libro, Nina pudo comprobar que había una anotación que la relacionaba con Theodorus Derks (1842-1920). Theodorus tubo dos mujeres: Gertruda Van Der Heijden y Petronella Prinsen. Una hija de Theodorus y Gertruda, Johanna Derks (1876-1965), casada con Francis Lemmers (1869-1949) es la madre de Johan Cjristian Lemmers (1918-1993), el abuelo de Nina. Su esposa Willemina Van Baal, la abuela de Nina, que nació el 23 de septiembre de 1921, todavía vive en Holanda. La hija mayor de este matrimonio, Francisca José Cristel Maria Lemmers, Francis, esta casada con Hendrikus Johannes Maria Thijssen, Harrie, y son los padres de Nina.

Buscando la anotación de Theodorus Derks vieron que fue zuavo pontificio desde el 10 de febrero de 1866 hasta el 16 de febrero de 1868 y que participó en la famosa batalla de Mentana. La curiosidad de Nina le hizo ir a Holanda y visitar el museo de los zuavos de la ciudad de Oudenbosch. Allí consiguió más datos sobre su bisabuelo.

Hoja de alistamiento al batallón de zuavos pontificios de Theodorus Derks
Hoja de alistamiento al batallón de zuavos pontificios de Theodorus Derks
La casualidad ha hecho coincidir que Nina se apuntara a suava y que conozcamos más cosas de los zuavos pontificios. En la hoja de alistamiento de su bisabuelo vemos que fue precisamente el 5 de febrero de 1866, mientras nuestras antepasados bocairentinos celebraban el último día de fiestas, cuando él decidió hacerse voluntario del batallón de zuavos que ayudaron al Papa Pío IX a mantener los Estados Pontificios separados de Italia que se estaba unificando precisamente en aquella época. En esta hoja, además de los datos de nacimiento y de los certificados que aportaba: el militar, el del rector y el médico, se le concedía en nombre del soberano, Su Santidad el Papa, todas las ventajas del sueldo, mazo, vestimenta, suplementos, recompensas y todo lo que estaba fijado por la Ley del 7 de enero de 1852, y también que, una vez transcurrido el tiempo de dos años, por los cuales se había alistado, podría (en el caso de que no le gustara seguir sirviendo) pedir la baja, que le seria concedida de acuerdo con los reglamentos en vigor. El bisabuelo de Nina recibió, más tarde, en el año 1868, de parte del Papa Pio IX la indulgencia plenaria in articulo mortis para él, para su familia y para doce personas mas.
Nina en el museo de los Zuavos en Oudenbosch
Nina en el museo de los Zuavos en Oudenbosch

Pero, ¿quienes eran los zuavos pontificios?. ¿Qué relación tienen estos zuavos con nuestra filà?. Nosotros sabemos que fue en el año 1867 cuando se fundó nuestra filà y aquel año el bisabuelo de Nina estaba luchando en la batalla de Mentana. Este batallón de zuavos había empezado a formarse en 1860, justo ahora 150 años como nuestras fiestas de Moros y Cristianos cuando el Monseñor Merode, ministro de armas del Papa, le pidió ayuda a su primo francés, el general Lamoricière (héroe de las campañas de África) para ayudarle a transformar la pequeña armada pontificia de opereta en una verdadera tropa ofensiva para luchas contra los piomonteses. El Papa pidió ayuda a todos los católicos del mundo entero. En un principio fueron a ayudarlos voluntarios austriacos, irlandeses, belgas, franceses y holandeses. El primer enfrentamiento de 1860 en Castelfidardo fue un desastre para las tropas pontificias, pero destacó un pequeño batallón de 400 francobelgas que llevaban un uniforme muy vistoso parecido al de los zuavos de la armada francesa. La valentía que demostraron y aquella vestimenta tan original les hicieron muy famosos y fueron conocidos popularmente como los zuavos pontificios, nombre que se oficializó el 1 de enero de 1861. La propaganda de los Estados Pontificios hizo que tuvieran esta fama por toda Europa. Sin embargo, al año siguiente, el jesuita Antonio Bresciani escribía en Italia la novela Olderico o el zuavo pontificio de la cual se conocen dos ediciones en castellano, una impresa en Barcelona y otra en Girona, las dos del año 1862. El año anterior, en 1861 Óscar de Poli publicaba en Paría la novela Souvenirs du bataillon des zouaves pontificaux (franco-belges). Este mismo autor publicaría también en París Soldats du Papa (1860-1867) de a cual hemos podido leer la decimotercera edición de 1868.

En realidad, el coraje de los héroes francobelgas convirtió la batalla de Castelfidardo en una victoria moral y empezaron a apuntarse muchos voluntarios al batallón de los zuavos pontificios que llegaron a tener a más de 3.000 soldados en la gran batalla de Mentana de 1867, donde resultaron vencedores delante de las camisas rojas de Garibaldi. La mayoría de los zuavos eran holandeses, después le siguieron los franceses, los belgas, los “italianos” y los irlandeses. Los españoles y portugueses eran menos numerosos, menos todavía que los latinoamericanos. Después de la victoria de Mentana se alistaron un buen grupo de canadienses. En la lista oficial de los zuavos también podemos encontrar a un chino, un indio y hasta un abisimio. En el grupo de los españoles sirvió el infante Alfonso Carlos de Borbón, que se alistó en 1867. Cada grupo se entendía en su propia lengua, pero enseguida aprendían las pocas palabras necesarias para ejecutar las órdenes. Algunos franceses solo hablaban bretón, pero los numerosos gentiles hombres que además de ser sus propietarios, eran sus compañeros en el batallón, y les hacían de traductor. La única lengua para todos igual era el latín, que era la que se utilizaba en los oficios religiosos. Los zuavos pontificios querían mucho al Papa, y estos al grito de “rodilla al suelo” se arrodillaban cuando se encontraban con el convoy del Papa por las calles de Roma.

Nuestro antepasados suavos conocían todo esto muy bien, de hecho en el año 1909 en una décima, refiriendose a los zuavos, decían: “Són del Papa guàdia noble / són forts i durs com el roble”. Y en otra: “De Castel-Fidardo a Roma / y de Foliño a Espoleto / si s´am vis en un apreto / huam pres riense y en broma. / Per lo Papa Pio Nono / nostra sanc ham derramat”.

Del pasado al presente, del presente al futuro. Un año más hemos querido reseñar aquí como las cosas que les pasaban a nuestros antepasados nos afectan en el presente y nos hacen cambiar el futuro que un día será pasado para otros.

Vicent Satorres Calabuig. President de la Filà Terç de Suavos.


Texto traducido al castellano, el original está escrito en valenciano. Su finalidad es darle mayor difusión para los estudiosos tanto de las fiestas de moros y cristianos, así como de los Zuavos.
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