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| Agustín Pacheco, Ignacio Silvestre y Javier Suárez. |
Desde la creación de los Zuavos Carlistas por parte
del Infante Don Alfonso Carlos de Borbón y Austria Este en el contexto de la Tercera Guerra Carlista, se
ha tenido la certeza desde siempre que el traje de la
Filà Tercio de Zuavos es un fiel reflejo al utilizado por
estos Zuavos y es este su génesis. Pero es una gran
equivocación que a continuación se va a demostrar. Los Zuavos Pontificios (que no eran la guardia de
Papa, la guardia es la Guardia Suiza Pontificia desde
1506), establecidos por Christophe Léon Louis Juchault de Lamoriciere (antiguo oficial de los Zuavos
Franceses) en 1860 por mediación del Monseñor Xavier de Mérode (Camarlengo de Pio IX) para la defensa de los Estados Pontificios adoptó el uniforme
muy parecido a de los Zuavos Franceses pero con pequeñas diferencias, como el colorido (un gris azulado
para la tropa y celeste para los oficiales), el quepi sustituyendo el fez, y el trébol de tres hojas con el falso
bolsillo en la parte frontal de la chaqueta por la doble
cruz latina en color escarlata, la lacería en color rojo
para la tropa y negra para los oficiales, etc.
Don Alfonso de Borbón se alistó en los Zuavos Pontificios el 29 de junio de 1868 (la Filà Tercio de Zuavos,
originalmente llamada Zuavos del Papa fue creada en
1867), y aunque por su estatus podía haber ascendido al cuerpo de oficiales, eligió empezar desde la
base como soldado raso, y llegó a tener el grado de
alférez. El 20 de septiembre de 1870 tras la derrota
en la Puerta Pía del Ejército Pontificio frente a las tropas garibaldinas, los Estados Pontificios se redujeron
a lo que conocemos actualmente como la Ciudad
del Vaticano. Se disolvieron el regimiento de infantería, carabineros extranjeros, batallón de cazadores,
regimiento de dragones, regimiento de artillería, la
gendarmería, voluntarios papales y por supuesto los
Zuavos Pontificios. Parte de estos Zuavos se alistaron
en Francia para la defensa nacional del gobierno francés frente a los prusianos. Su duración fue muy corta,
desde octubre de 1870 hasta agosto de 1871. Los uniformes que se utilizaron fueron los mismos que tenían
en él los Zuavos Pontificios, la bandera sin embargo
era la del Sagrado Corazón de Jesús.
Al iniciarse la Tercera Guerra Carlista, fue nombrado Don Alfonso Carlos, por su hermano Don Carlos
VII, general en jefe del Ejército de Cataluña a principios de 1873. Para llevar a cabo la contienda, llamó a
sus antiguos camaradas que estuvieron en los Zuavos Pontificios para unirse a la causa, al igual que hicieron en Francia. Para ello creó los Zuavos Carlistas,
una unidad especial tipo guardia de corps con sus
antiguos compañeros, uno de los más conocidos fueron los hermanos holandeses August e Ignacio Wills.
Debido a las dificultades en tiempos de guerra, los
recursos eran escasos, los uniformes utilizados eran
los mismos donde servían como Zuavos Pontificios,
un poco más ajados y los nuevos uniformes tomarían
como patrón estos mismos, a excepción de la boina.
El uniforme de Zuavo Carlista ha sido de las grandes
incógnitas sobre la uniformidad de la Tercera Guerra
Carlista, ya que apenas hay documentación sobre
ella.
Existen un par de fotos en blanco y negro en el
archivo de Ripoll, y de las ilustraciones que podemos
encontrar, el 90% no son correctas, ya que el colorido
del pantalón difiere del de la chaqueta y otros muchos más detalles.
A raíz del galardón de la XV Edición del Premio Internacional de Historia del Carlismo Luis Hernado de Larramendi, y la posterior publicación del libro de “Wils
y el Batallón de Zuavos Carlistas. Guerra en Cataluña
1869-1873”, se puso en contacto uno de los autores,
Francisco Javier Suárez de la Vega, para profundizar
sobre uno de los capítulos del libro que trata sobre
la historia de la Filà Tercio de Zuavos. El otro autor
del libro, Agustín Pacheco Fernández, propuso poder
recrear un uniforme real y concreto de soldado de
Zuavo Carlista, ya que en la actualidad es inexistente
a excepción del uniforme de Don Alfonso Carlos de
Zuavo Pontificio que se encuentra en el Museo del
Carlismo de Estella.
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| Uniforme de Zuavo Carlista - Ignacio Silvestre Borrego |
Un reto complejo ya que la documentación es escasa y en
especial conseguir todos los
elementos para su confección y
por supuesto una mano experta
para darle forma.
El primer desafío fue encontrar
el tejido idóneo, tenía que ser
de paño de lana, como los que
se confeccionaban en el siglo
XIX, pero lo realmente complicado fue dar con el tono más
aproximado. Gracias a la zona
textil donde nos encontramos,
esta tarea fue más fácil, pero laboriosa, ya que tenía que aproximarse al tono que se empleaba, que es un azul plomizo y no
el gris de los Zuavos Pontificios.
El siguiente paso fue conseguir
los accesorios como los ribetes,
cordones en el color rojo antiguo, botones de bola
dorados, contratelas, etc. Aquí hay que dar gracias
al uniforme de Zuavo Pontificio del Archivum Zuavum de Zuavos del Mundo, que ha sido de gran ayuda
para plasmar todos estos detalles del uniforme. Otro
aspecto, y es un elemento diferenciador del uniforme,
es la doble lazada trebolada de la chaqueta, que gracias a las fotografías se pudo vectorizar hasta el mínimo detalle. Agradecemos a la diseñadora su paciencia y la felicitamos por el resultado final. La parte más
complicada fue encontrar a la persona para confeccionar el traje, ya que no es un uniforme fácil de realizar porque tiene muchos elementos que han tenido
que coserse a mano y descifrar los entresijos del patronaje antiguo. Contando con Mari Carmen Soriano,
que ha realizado un trabajo soberbio con una exquisita confección en todos sus detalles y una implicación
total, han dado como resultado este uniforme que fue
exhibido en Madrid con la presentación del libro de
“Wils y el Batallón de Zuavos Carlistas. Guerra en Cataluña 1869-1873” en el Instituto de Historia y Cultura
Militar el pasado 22 de mayo de 2019.
Fue el complemento perfecto para la presentación
del libro, y de gran sorpresa para los asistentes que
pudieron verlo en primera persona con todos sus detalles, entre los que había periodistas, escritores, militares, miniaturistas, historiadores, etc. Agradecer a la
Asociación Retógenes «Amigos de la Historia Militar»,
que han sido los mecenas de este proyecto financiándolo en su totalidad.
El uniforme se compone de los siguientes elementos:
Chaleco: Prenda de vestir sin mangas y que cubre el
tronco que se lleva encima de una camisa y debajo
de la chaqueta, cuya principal función era la protección del frío, y aportar mayor movilidad al torso, ya
que la chaqueta solía ser más holgada. Aunque parece una pieza menor, ésta tiene su particularidad, y
es que no está abierta por la parte central, sino que e abotona por el lateral y por el
hombro. Este tipo de chalecos
eran utilizados por muchos uniformes militares del siglo XIX. El
motivo es que, en el abotonado
central en la vida de un soldado con ciertos movimientos, los
botones se podrían descoser
dejando abierto el chaleco, con
la abotonadura lateral estos están mucho más protegidos.
La mayoría de los chalecos,
sobre todo los de la tropa, no
solían tener estos botones, dependía de las órdenes de vestimenta del regimiento o compañías correspondientes. Otro de
los detalles son los dos bolsillos,
uno a cada lado, que se utilizaban para guardar pequeños
objetos, para el tabaco generalmente. Éstos no tenían solapa
para que el acceso fuera más ágil. En la parte posterior solía estar forrado de un tejido más liviano, para
mejorar la transpirabilidad y ser mucho más cómodo,
ya que todo el chaleco con el mismo tejido de paño
de lana hace que el torso quede más rígido, y también
por economía, ya que estos tejidos eran más baratos
y eso se notaba en el gasto total del uniforme. Este
forro también estaba en el interior del chaleco.
Como elementos decorativos tenía un ribete en color
rojo, uno alrededor del cuello y otro en la parte central, sirviendo de base para los botones semicirculares dorados decorativos. El número de botones era
numeroso, estaba entre las 34 y 36 unidades aproximadamente.
Chaqueta: Posiblemente es la pieza del uniforme más
difícil de confeccionar, una de las complicaciones era
reproducir con la mayor exactitud posible la cruz latina de la chaqueta, la doble lazada con el trébol de
tres hojas. Un elemento muy característico de los uniformes de los Zuavos, con la diferencia que en la parte interior es más abierta y hay un par de cordones
que lo recorren de arriba a abajo. La dificultad en este
aspecto es darle la forma al ribete rojo para girarlo en
plano, puntada a puntada.
La parte trasera de la chaqueta es la menos conocida,
ya que todas las ilustraciones, pinturas, fotografías,
etc., están realizadas de frente. Se puede apreciar el
nivel de detalle con la utilización de un cordón en color rojo que marca de manera interesante las piezas
de las uniones de la chaqueta, ya que se utilizan para
tapar las juntas y de esta manera hacerlos más resistentes, no solo tenía esta función estética.
Uno de los detalles que llama la atención es el fuelle
que tiene en los laterales. Su función es la de darle
mayor elasticidad a la chaqueta y aportar mayor comodidad. Pero lo que sorprende es el trabajo de entrelazar dichos cordones.
Al cuello de la chaqueta, al igual que en todo el perímetro exterior, está cosido el cordón rojo, y por el
interior tiene el ribete en color rojo. La función de este
cordón es la de proteger la tela de roce y el contacto
con la piel. Aunque la confección es más costosa, se
demuestra que alarga la vida útil de la chaqueta. En la
parte superior del cuello, hay un enganche que sirve
para que se ajuste al cuello, y evitar que se abra la
chaqueta, aunque este tipo de chaqueta es abierta y
no tiene botones, esta manera de ajustarla al cuello, la
hace más cómoda y permite mucho más libertad de
movimientos. El interior de la chaqueta está forrada
con un tejido más liviano, y es totalmente funcional
con el bolsillo interior.
En la manga vemos, en pleno proceso de confección,
como se aprovecha la junta de las dos telas de la
manga, para colocar los botones, los cuales, gracias
a este sistema, van a ras de tela y no sobresalen, por
lo que su pérdida era mucho menor. Contando con 12
botones en cada manga. Dependiendo del grado del
soldado se cosían unos galones en color rojo, para las
oficiales se utilizaba una lacería más vistosa en color
dorado con nudos austrohúngaros.
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| Chaqueta de Zuavo Carlista |
Pantalón: El pantalón del uniforme sigue la misma
tónica que los pantalones utilizados por los Zuavos
Franceses, los voluminosos pantalones tipo bombacho. Al igual que la chaqueta y el chaleco, el color del
pantalón es el mismo, y es aquí donde esta la gran
diferencia de las láminas existentes del uniforme de
Zuavo Carlista en las cuales difería el color, pero no
es correcto, ya que todas las piezas tenían el mismo
tono de color.
Otro de los detalles es el diseño del lateral del pantalón, que eran dos líneas paralelas y en el centro está
el diseño realizado con un cordón en color rojo y en
el centro el bolsillo.
Al igual que el resto de piezas, los bolsillos del pantalón son totalmente funcionales y tiene el mismo forro
que se utiliza tanto en la chaqueta como en el chaleco.
El interior del pantalón tenía un forro diferente, y era
una tela de algodón para no estar en contacto la piel
con el paño de lana. El sistema de cierre de la bragueta era mediante botones, en este caso de madera, ya
que la cremallera no existía en esa época.
En el bajo del pantalón se aprecia que se cierra, para
que se ajuste perfectamente a la pantorrilla y que el
pantalón quedará lo suficientemente holgado para
crear ese efecto de volumen, que le daba comodidad
extra a la prenda. La polainas iban por encima de este
bajo para ocultarlo y que para que quede más ajustado.
Faja: Para la tropa es de lana en color rojo y para
los oficiales de satén o seda también en color rojo.
Sobre la faja solían llevar un cinturón para la cartuchera, los oficiales lo llevaban con más adornos en
tonos dorados.
Polainas: Las polainas son prendas que cubren desde el tobillo hasta la rodilla y la parte superior del
empeine. El material utilizado puede ser tanto cuero
como tela, normalmente se utilizaba la loneta de algodón. Se abrocha lateralmente en la parte exterior
mediante 7 botones y se sujeta por debajo del pie
mediante una correa. Se ajustaban a la parte superior mediante un cordón de lana.
Boina: El elemento más característico del uniforme
carlista. En este caso es de color rojo, lo que difiere es la borla, de color rojo para la tropa y dorada
para los oficiales. En la parte superior de la borla solían tener cosida una chapa dorada con la siguiente
inscripción: Voluntarios de C7 Dios, Patria y Rey. Y
algunos oficiales la flor de lys en la parte frontal. La
boina, en muchas ocasiones, se representa en color
blanco, pero este color solo se utilizó muy al principio de su creación, pasando a ser de color rojo.
Hay que añadir que aunque se reglamentó el uniforme carlista para cada unidad, esta norma no se
aplicó a los Zuavos Carlistas, ya que era de sobra
conocido cuál era su confección, y los uniformes que
se encargaban, tanto a sastres franceses como los
confeccionados en España, tenían muy definida su
elaboración.
Como curiosidad, estos uniformes eran
utilizados tanto por la tropa como también por los
músicos que los acompañaban y el pater del batallón vestía el mismo uniforme a diferencia del alzacuellos.
Por cierto y para finalizar, la influencia real del traje
de la Filà del Tercio de Zuavos no es la de los Zuavos
Pontificios ni de los Zuavos Carlistas, ni de otras unidades que se crearon en esa época como los Zuavos
de la Muerte en Polonia en 1863. La influencia es claramente francesa, pantalones bombachos granates/
rojos y chaqueta y chaleco de color azul. La boina
hizo aparición en la Filá en 1882, así se confirma en la
noticia aparecida en el diario La Discusión del 31 de
enero de 1882 que decía lo siguiente:
“Ha causado gran impresión y alarma entre los liberales de Bocairente (Valencia) y entre todas las personas sensatas y pacíficas de dicha importante villa,
el anuncio de que en las próximas fiestas a San Blas,
la comparsa de zuavos que forma parte de las varias
que «se compone el ejército cristiano se presentará
ostentando la «boina,» emblema tradicional de los
carlistas. En años anteriores no se permitió el uso de
esta prenda, que puede producir algún disgusto serio, y sería extraño que las autoridades consintiesen
semejante imprudencia en la próxima festividad.”
Ignacio Silvestre Borrego
Zuavos del Mundo
Publicado en el programa de fiestas de Moros y Cristianos a San Blas de Bocairent 2022.
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