La Ratlla de la misèria. PFB 2002.

La Ratlla de la misèria
Publicado en el programa de fiestas de Moros y Cristianos de Bocairent en 2002.

Bocairent, como otros pueblos de alrededor, tiene una forma muy peculiar de hacer frente a los gastos de las fiestas sin agrabar, mas de lo necesario, la economía familiar. Se trata de la “ratlla” (raya), fórmula muy enraizada en todas las “filaes”, donde los festeros y no festeros depositan los sueños e ilusiones de todo el año.

En la “ratlla de la Filà” y la “Ratlla de la Misèria” los festeros depositan semanalmente, en manos del respectivo sargento, la cantidad de dinero que cada uno estipula, los cuales son rescatados de una sola vez: una semana antes de fiestas, concretamente “el diumenge de comptes” ( el domingo de cuentas), para poder disfrutar de ellos y hacer frente a los gastos de las fiestas.

La “Ratlla de la Misèria” en nuestra Filà es la hermana pequeña de la “Ratlla de la Filà” y precisamente el término “miseria” le da su propio sentido; ya que el dinero que en ella se depositan son bien el fruto del ahorro semanal o bien las sobras del fin de semana. Es por eso, que cada festero deposita una cantidad que varia según sus posibilidades semanales, no hay una cuota fija. Ademas hay otra particularidad y es la obligatoriedad que tiene el festero de depositarla necesariamente en el maset, y si no ha pagado una “porra” (cantidad de dinero que ha variado a lo largo del tiempo) y con los cuales se sufraga un almuerzo  para todos los componentes de la susodicha raya, “ l ´esmorzar de la misèria”. No hay que olvidar, que para entender plenamente el significado del origen de esta raya, nos tenemos que remontar a tiempos pretéritos, no demasiado lejos, donde las cosas no eran tan fáciles como ahora y el dinero no corría con la misma fluidez como ahora lo hace en el presente, y ahorrar cuatro perras era un sacrificio muy grande pero la recompensa valía la pena.

Esta tiene de bueno que no pasa por ningún control doméstico y la respectiva pareja no se entera del dinero depositado, y quien mas o quien menos alguno ha hecho una buena sisa y ha pasado unas fiestas maravillosas.

Según el libro del presbítero Francisco Vaño Silvestre, titulado “FIESTAS A SAN BLAS, OBISPO Y MARTIR. Soldadesca, Moros y Cristianos”, la “ratlla la misèria” empezaría ... “ Allá por el año 1908, una docena de amigos, decidieron establecer una ratlla particular con objeto de disponer de algún dinero para fiestas ... Esta peña solía reunirse todos los domingos a las doce de la mañana para hacer efectiva la cuota de la ratlla que importaba veinticinco céntimos con lo cual al llegar a fiestas consiguieran disponer de doce pesetas. Pero quien fallaba algún domingo sufría un castigo de pagar cinco céntimos al fondo común. Como no les faltaba humor, bautizaron la original institución con el nombre de la Ratlla de la misèria”.

Suponemos que en los Zuavos también habría “ratlla de la misèria” desde antiguo, pero no hemos encontrado ningún documento  que lo acredite, solo tenemos testimonios fidedignos a partir de los años cuarenta. Por aquellos tiempos Ambrosio Vañó Ribera, “el Bonico” era el sargento de la raya, y la porra de cada domingo era de diez céntimos. En la medida que ha ido pasando el tiempo ha aumentado la cantidad de la porra, quince céntimos, una peseta, un duro, ... hasta los cinco duros actuales. A Ambrosio Vañó le siguieron por orden de antigüedad: Vicente Santonja, Manolo Santonja, Antonio Calatayud y actualmente Francisco Silvestre.

Según dice los mayores de la Filà, la persona que más tiempo fue sargento de la “ratlla de la misèria” fue Vicente Santonja “Reverte”, al menos veinte años en el cargo. Hombre meticulosos, de paso rápido y silencioso, lo recordamos sentado en la silla de mimbre en un rincón soleado del maset, con las piernas cruzadas y la libreta encima de la mesa de uralita gris, esta libreta que el enviaban expresamente desde Alcoi (de las que se utilizaban para apuntar el “montepio”), y acabandose la punta del cigarrillo , esta que no se quemaba nunca o al menos es lo que nos parecía, mientras pacientemente esperaba que los festeros fueran a depositar los restos del vermut o la cuota que el bolsillo les permitía.

Vicente “Reverte” era un hombre muy cumplidor, preocupado y escrupulosos con las cuentas un año le sobró dinero, y propuso hacer dos almuerzos, en lugar del almuerzo reglamentario; la cuestión es que no sobró ni un céntimo.

Aún que actualmente la raya se hace el domingo por la mañana, antiguamente se hacía por la tarde. Siempre al maset, que era el lugar de esparcimiento, tertulias, de partida de cartas, de catalana de vino y plato de cacahuetes y altramuces.

Alrededor de la ralla de la miseria han surgido muchas anécdotas, y cuentan los veteranos de la Filà que cuando el maset estaban en “San Cayetano”, el “Tío Paco, el Fumat” llegó tarde a la raya y se encontró con la puerta cerrada, y para no pagar la porra le pidió al vecino “Pepe, el Frare” un escalera y entró por la ventana. Debido a su insistencia no pagó porra.

Otra anécdota es el año en que, por circunstancias que la gente no había cumplido demasiado con las obligaciones de la raya, y habían mas porras que que dinero de las cuotas, y tuvieron la ocurrencia de ir a la masía de “Congregants” a comprar un cordero; como sería el animal que cargado a los lomos de un burro, sobresalian las patas y cabeza por todos lados. No hay más que decir que tuvieron para una semana. Y para completar el menú, había costumbre de ir a Ca Manolo Jornet “el carnisser” a comprar el embutido,  morcillas y longanizas, como la gente se quejaba que no sabía a nada, Manolo les contestaba “ mis morcillas se pueden comer en Cuaresma, no llevan ni carne ni tocino”.

En la actualidad cerca del 40% de los componentes de la Filà continúan siendo fieles a la “ratlla de la misèria”, y el último año llegó a ahorrarse más de tres millones de pesetas.

Este año es el último que la raya se hace con pesetas, el próximo se hará con euros, por tanto paradojas de la vida, la “ratlla de la misèria” empezó pagándose las porras con céntimos de peseta y continuaremos pagándolas con céntimos, pero de euros. Al fin y al cabo la vida es una repetición de acontecimientos.

La Filà.


Texto traducido al castellano, el original está escrito en valenciano. Su finalidad es darle mayor difusión para los estudiosos tanto de las fiestas de moros y cristianos, así como de los Zuavos.
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