El mal zuavo de Alphonse Daudet

El viejo herrero de Sainte-Marie-des-Mines no se encontraba aquella tarde de buen humor. Normalmente, cuando apagaba su fragua y el sol se ponía, él se sentaba en un banco ante la puerta para saborear la dulce fatiga que produce el trabajo y el calor del día y, antes de despedir a los aprendices, tomaba con ellos una cerveza fresca, mientras pasaban los obreros que venían de las fábricas. Pero aquella tarde no salió de la fragua sino en el momento de sentarse a la mesa, a la que se acercó como de mala gana. La mujer de Lory se preguntaba mientras miraba al marido: «¿Qué tendrá? ¿Habrá recibido alguna mala noticia del regimiento y no me la quiere decir? ¿Estará malo el hijo?» Pero no se atrevió a preguntarle y se dedicó a poner orden entre sus tres hijos pequeños, rubios y tostados como espigas de trigo, que reían en torno a la mesa, mientras tomaban una ensalada de remolacha. Al cabo de unos minutos, el herrero alejó su plato, enfadado:

-¡Bribones! ¡Canallas!

-Pero ¿qué te ocurre? ¿qué estás diciendo?

-Lo que ocurre -dijo estallando finalmente- es que hay por ahí, desde esta mañana, cinco o seis indeseables vestidos de soldados franceses, a partir un piñón con los bávaros... Son de los que han optado por la nacionalidad prusiana, según ellos mismos dicen. Todos los días vemos llegar a más falsos alsacianos... ¿qué pócima les habrán dado?

La mujer intentó defenderlos:

-La culpa no es toda suya... ¡Esa Argelia de África a la que los mandan está tan lejos! Echan de menos su tierra y la tentación de volver a su casa y de dejar las armas es demasiado fuerte para ellos.

Lory golpeó violentamente la mesa:

-Cállate... ¿qué sabéis las mujeres de esas cosas?... A fuerza de vivir siempre con los hijos y sólo para ellos, todo lo hacéis del tamaño de los niños. Pues yo te digo que esos tipos son unos miserables, unos renegados, unos cobardes y te aseguro que si, por desgracia, nuestro Christian fuera capaz de cometer esa infamia, tan cierto como que me llamo Georges Lory y que serví siete años en un regimiento de cazadores de Francia, le atravieso el cuerpo con mi sable. 

Y con expresión furiosa, el herrero señalaba su largo sable de cazador que se encontraba colgado en la pared, por debajo del retrato del hijo hecho en África, y en el que aparecía con uniforme de zuavo1. Pero al ver aquel rostro de alsaciano honesto, tostado, curtido por el sol, con los blancos y negros que forman los colores vivos a plena luz, se tranquilizó de repente y se echó a reír.

-¡Vaya unas ganas absurdas de romperme la cabeza! ¡Christian no puede hacerse prusiano, él que ha matado a tantos en la guerra!

Y con mejor humor, acabó de cenar alegremente. Cuando se tomó un par de picheles de cerveza, se marchó a la ciudad de Estrasburgo.

La mujer se ha quedado sola. Después de acostar a los tres pequeños, que siguen gorjeando en la habitación de al lado como si fueran un nido que se adormece, ha cogido su labor y se ha puesto a coser delante de la puerta que da al patio. De vez en cuando suspira y piensa: «Son unos cobardes, unos renegados, es verdad, pero sus madres se pondrán muy felices al verlos de nuevo.» Y se pone a pensar en el suyo: antes de marcharse al ejército, a esta hora andaba trabajando por allí en el patio; y le parece verlo ir al pozo y llenar la regadera, en camisa y con el pelo largo, con los mechones que le cortaron cuando ingresó en el regimiento de zuavos. De pronto se estremece. La puertecilla del fondo que da al campo, ha sonado. Los perros callan, y la persona que acaba de entrar va pegada a los muros como un ladrón, deslizándose entre las colmenas.

-¡Mamá!

Su Christian está ahí, delante de ella, con el uniforme roto, avergonzado, turbado, tartamudeando. El desgraciado ha regresado a su tierra como otros, y desde hace una hora está rondando la casa, esperando que su padre se marchara para poder entrar. A la madre le gustaría enfadarse, pero no puede. ¡Hace tanto tiempo que no lo ha visto, ni lo ha besado! Él le da unas razones que le parecen convincentes: que añoraba su tierra, su fragua; que se aburría estando lejos; que la disciplina era muy dura; que los compañeros le decían prusiano por su acento alsaciano... La madre se creía todo lo que él decía. ¡Sólo tenía que mirarlo para creerlo!... Entraron en la casa; los pequeños se despertaron y vinieron, descalzos y en camisón, a abrazar a su hermano mayor. Le ofrecieron de comer, pero dijo que no tenía hambre; sólo tenía sed y bebía gran cantidad de agua, además de los vasos de cerveza y de vino blanco que se había tomado desde por la mañana en la taberna.

Alguien se oye andar por el patio. Es el herrero que regresa.

-Christian, ahí llega tu padre. ¡Escóndete! Deja que yo hable con él, que le explique...

Le hace esconderse detrás de la estufa y ella se pone de nuevo a coser, con manos temblorosas. Para desgracia de todos, el gorro rojo del zuavo se había quedado sobre la mesa y fue lo primero que Lory vio el entrar. La palidez de la madre, su nerviosismo... No necesita adivinar mucho:

-¡Christian ha vuelto! -grita con una voz terrible, y tras descolgar su sable se dirige como un loco hacia la estufa detrás de la cual se encuentra agazapado, lívido y asustado el zuavo, que tiene que apoyarse en la pared para no caerse.

La madre se interpone.

-¡Lory! ¡Lory! ¡No lo mates!.... Yo le he escrito pidiéndole que volviera, que lo necesitabas en la fragua...

Lo coge por un brazo y se arrastra llorando. Los niños, en la oscuridad de su habitación, gritan al escuchar aquellas voces airadas, tan cambiadas que no las reconocen. El herrero se detiene y dice mirando a su mujer:

-¿Tú le has pedido que vuelva?... Está bien; que vaya a acostarse. Mañana veremos qué debo hacer.

Al día siguiente, al despertar de un sueño poblado de pesadillas y temores, Christian se encuentra en su cuarto de niño. A través de los cristales emplomados ante los que crece una hermosa enredadera, el sol empieza a calentar. Abajo, en la herrería, los martillos golpean ruidosamente sobre el yunque. Su madre se encuentra sentada junto a la cama; tenía tanto miedo de la ira de su marido que no se ha separado del hijo en toda la noche. El padre tampoco se ha acostado; a lo largo de la noche se le ha oído andar por la casa, llorando, suspirando, abriendo y cerrando armarios, y en ese preciso instante entra en la habitación con expresión grave, vestido como para hacer un largo viaje, con polainas, sombrero de ala ancha y un bastón grueso, herrado en la punta. Se dirige hacia la cama y dice:

-¡Vamos, levántate!

El chico, algo turbado, hace ademán de coger su uniforme de zuavo.

-No, esa ropa no -dice el padre con severidad.

-Pero si no tiene otra -dice la madre con tono asustado.

-Dale la mía. A mí no me hace falta.

Y mientras el hijo se viste, Lory dobla cuidadosamente el uniforme: la chaquetilla, los pantalones rojos. Y cuando termina de hacer el paquete, se echa al cuello el cordón del cilindro de hojalata que contiene su pasaporte.

-Vamos abajo -dice- y los tres bajan sin hablar a la fragua. El fuelle resopla, todos están trabajando. Al ver abierto aquel taller que recordaba sin cesar mientras se hallaba lejos, el zuavo vuelve con la imaginación a su infancia cuando jugaba bajo el sol y veía las chispas de la fragua chisporrotear sobre el tono negro del carbón. Un deseo de cariño se adueña de él; un deseo de conseguir el perdón paterno; pero siempre que levanta los ojos encuentra la misma mirada severa. Finalmente, el herrero rompe el silencio para decir:

-Muchacho: aquí están el yunque, las herramientas... Todo es tuyo, y todo esto también -dice indicándole el patio que aparece lleno de sol y de abejas por el marco de la puerta-. Las colmenas, la viña, la casa, todo es tuyo; puesto que has sido capaz de sacrificar tu honor por todo esto, es justo que todo sea para ti. Eres el dueño... Por lo que a mí respecta, me voy... Le debes aún cinco años a Francia; yo voy a pagarlos por ti.

-Lory, Lory ¿dónde vas? -grita la pobre mujer.

-¡Padre! -suplica el hijo.

Pero el herrero se marcha a grandes pasos y sin volver la cara. En el cuartel del tercer regimiento de zuavos, en Sidi-bel-Abbés, hay desde hace unos días un voluntario de cincuenta y cinco años.
FIN
Fuente: Ciudadseva
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Faire le zouave

La expresión "hacerse el Zuavo" que en francés es"faire le zoauve" y es utilizada en nuestro país vecino, ya que esta expresión no se utiliza aquí,  tiene varios significados dependiendo del contexto.

El más usual es el hacer el payaso, pero también es hacerse el tonto, el bobo o el idiota de forma voluntaria.
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Día Nacional de los Zuavos

185 aniversario de la fundación del Cuerpo de des Zuavos
Montículo de los Zuavos. Memorial Nacional de los Zuavos.

Domingo 13 de marzo de 2016

09h30 Colocación de coronas en la granja de Quennevières.

10h00 ceremonia en el "Montículo de los Zuavos" y el Memorial Nacional de los Zuavos en Moulin-sous-Touvent

11h00 Misa en memoria en la iglesia de Carlepont.

12h00 Ceremonia en el monumento a los caídos en la carrera militar en Carlepont.

Más información en Union Nationale des Zouaves
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La vérité des zouaves


La vérité des zouaves حقيقة الزواف المخفية

Algunas de las personas que pertenecían a ciertos destinos Argelia y Cabilia , en especial que pretende Zua que ayudó a Francia a la ocupación de las islas de la región de la Cabilia , donde se encuentran en sus palabras, esto en algunos sitios dudosos y en su credibilidad , así como Aalghemos francesa Larousse , donde se afirma que la Zua de Cabilia y héroes de estos rayos X que tenemos este Alfedoa el cual es considerado como una prueba concluyente exonerando a la región de tales mentiras , a pesar del hecho de que la historia misma exonera una región revolucionario.

Y unir a cualquiera de ellos para asistir a una lista de la Zua nominal de los nombres de las tribus argelinas .


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100 años de la mujer Zuava en la fiesta de Moros y Cristianos de Bocairent

Este año se ha celebrado el centenario de Himno a San Blas que fue realizado por los Zuavos Julián Castelló “el Serio”, autor de la letra y Luis Cuello, compositor de la música.

Pero desde Zuavos del Mundo queremos celebrar otro centenario, que es la incorporación de la mujer  Zuava en la fiesta de Moros y Cristianos de Bocairent.

En el programa de fiestas de 1985 aparece la siguiente reseña:

 “En 1916 con motivo del  Centenario aparece la mujer en la fiesta, en una carroza. Se  regalan por algunos Srs. del pueblo una andas al Santo Patrón, magnificas. Se puso el  pavimento nuevo a la Iglesia y algunas reparaciones en la Sacristía. Y ... la inauguración  del Himno a San Blas. Música de Luis Coello. Letra de Julián Castelló «el Serio», ambos  Zuavos. “

También aparece en la reseña histórica de la filada de Zuavos de Bocairente a contar del año 1901. Este reseña relata todos los acontecimientos ocurridos en la Filà Tercio de Zuavos hasta 1922, el autor es Julián Castelló.

En 1916 el Tercio de Zuavos salieron cinco mujeres en la entrada con una carroza, y en la reseña nos dice: ".Por ser fiesta extraordinaria a motivo del centenario, acordaron algunos individuos que en la solemne entrada apareciera una carroza bien engalanada y que fuera ocupada por lindas mozas- vestidas de cantineras. Esta iniciativa tuvo muy buena acogida y Francisco de P. Cabanes que nada regatea en cuanto se trata de fiesta, la puso en práctica ocho días antes de la fiesta.
Para el efecto conquistó cinco muchachas de lo más escogido de la población y comprometió a confeccionarles otras tantas faldas y buscarles todo lo necesario para ese dia. Y el mencionado Fco. en unión de Julián Castelló se fueron a casa de D. Julian Puig y trajeran una pieza para preparar los trajes y la cosa tomó tal cuerpo que ya querían tomar parte muchas mozas además de las invitadas, pero no se permitió más qué a las que pertenecían a familia de individuos de la comparsa. Estas eran Maria Doménech, del veterano de la compara Olegario Doménech. Perfecta Espi, hija de Eduardo Espí. María Verdú, hermana del individuo Adrián Verdu. María Beneyto (Sequillera) ésta era neutra y María Puerto, hija del individuo Eusebio Puerto... fue confeccionada por varios zuavos  en la carpintería de Eusebio Puerto, lo que resultó brillante en estreno, pues se hizo un  derroche en toda clase de adornos artísticos, de modo que en el acto de la entrada fue  lo que más llamó la atención del público y luego nos acompañaron a las vísperas con  su uniforme puesto y a la retreta con su correspondiente farol."


Por lo tanto es merecido este reconocimiento de la incorporación de la mujer en la fiesta de Moros y Cristianos de Bocairent.

Foto: Vicent Sata extraída del grupo de facebook, memòria gràfica de Bocairent. 
Esta foto es de los años 20/30 y en ella se pueden reconocer a Flora Vaño, Jualiana Pastor Navarro, Mercedes Gisbert Beneyto entre otras. 
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Zuavo en pasapalabra



El pasado lunes 1 de febrero en el programa de pasapalabra de telecinco, en uno de las pruebas que realizan, salió la palabra ZUAVO.

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Centenario Himno a San Blas Bocairent 2016



El año 1916, en las fiestas de San Blas, Bocairent estrenaba el himno que había realizado los Zuavos Julián Castelló “el Serio”, autor de la letra y Luis Cuello, compositor de la música.

Julián Castelló, que estuvo combatiendo en la guerra de Cuba, nació en 1876 y murió en Bocairent en 1940. Luis Cuello nació en Bocairent en 1878 y murió en la ciudad de Valencia a los 46 años.

El año 1916, Luis Cuello era el director de la Música Nova (1904-1917) y dirigió el estreno del himno en el año en que el pueblo celebraba el décimo sexto centenario del martirio de San Blas del año 316.

El himno fue dirigido por su hermano Fernando hasta el año 1941, y después por su hermano pequeño Manuel Cuello. Cuentan que para dirigir la banda, cogía una banderita del arcabuz del Zuavo más próximo y la hacía servir de batuta.

El himno se canto en dos ocasiones, una en la Plaza del Ayuntamiento, con la entrada del Santo y la otra en la iglesia, como se realiza actualmente.

La obra se ha quedado en la memoria de los archivos de la parroquia, la cual se cedio la propiedad posteriormente la Filà Tercio de Zuavos para el uso y disfrute de todo el pueblo de Bocairent.

Extracto del libro de crónicas de la Filà Tercio de Zuavos de Julián Castelló en febrero de 1916.

“... También a esta filada le cupo la suerte de abrigar en ella a un individuo autor del himno que se cantó a San Blas con el motivo del centenario de martirio que se cantó en la plaza cuando llegó la imagen del santo y cuyo himno quedó como propiedad de la comparsa y quedó su memoria en los archivos de esta Iglesia parroquial. Autor de la letra de dicho himno Julián Castelló. Autor de la música Luis Cuello, cuya letra es como sigue ...”

... Brillante por demás resultó el acto y el entusiasmo de la muchedumbre subió de punto apenas apareció el la plaza el patrón con sus artísticas andas, seguro estoy de que fue un acontecimiento que quedará grabado en cada uno de los que tuvieron la dicha de asistir a este acto religioso, y el entusiasmo subió de punto al llegar a la parroquia que se repitió el himno.”

Letra del himno a San Blas.

Honra y gloria al insigne Prelado
Que en la Iglesia fue sol esplendente
Y abatió del impío la frente.
Cuando el duro martirio sufrió:
Pues la sangre en Sebaste vertida
Fue semilla de fieles cristianos
Que en poder de los fieros tiranos
Ni un momento vencer consiguió:
Su benéfica gracias imploremos
De rodillas al pié de su altar
Por su ejemplo del mundo triunfemos
Si queremos al cielo llegar.


FIN

Fuente: Folleto realizado por la Filà Terç de Suavos de Bocairent con motivo del centenario del himno a Sant Blai.


Marcha Radetzky del Terç de Suavos


Original adaptación de la Marcha Radetzky para el desfile de la Entrada de la Filà Terç de Suavos que se hizo el 2 de febrero de 2008.




La Marcha Radetzky es una composición orquestal de Johann Strauss, escrita en 1848.el año.
Fue compuesta en honor al mariscal de campo austríaco conde Joseph Wenzael Radetzky, que mediante una serie de victorias salvó el poderío militar de Austria en el norte de Italia durante la revolución de 1848-1849.

La marcha alcanzó gran popularidad como expresión del nacionalismo austriaco. Pero cuando después de un tiempo Radetzky tomó parte en la represión del movimiento revolucionario en Austria , la marcha llegó a ser considerada como un símbolo reaccionario.

Desde 1896  es la marcha oficial de presentación de la Escuela Militar del Libertor Bernardo O´Higgins, del Ejército de Chile. También es empleada como la marcha de desfile de la Academia Militar “Mariscal Francisco Solano López” de las Fuerzas Armadas del Paraguay.
Actualmente, la Marcha Radetzky debe su popularidad a que es la pieza con la que acaba el Concierto de Año Nuevo de Viena.. Durante esta última obra, la audiencia aplaude al compás y el director se vuelve para dirigir al público en lugar de hacerlo a la orquesta.


Como dato anecdótico, en la película del director húngaro István Szabó El Coronel Redl se escucha esta marcha en los créditos iniciales y finales, clara referencia al Ejército Austrohúngaro, institución a la cual perteneció Alfred Redl . Esta obra dio título igualmente a la novela  de Joseph Roth, La marcha Radetzky, sobre el declive del Imperio austrohúngaro.

Fuente: Wikipedia.
Video: Esclafa.
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Programa de mano fiestas de Moros y Cristianos Bocairent 2016



Aquí tenéis el enlace del programa de mano de las fiestas de Moros y Cristianos del 2016 en honor a San Blas, con todos los horarios.

Vitol al Patró Sant Blai!!!.


http://www.santblai.org/images/stories/santblai/festes_2016/programa-ma-2016-web.pdf

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