martes, 24 de mayo de 2016

Clasificación de las armas

Se entenderá por armas y armas de fuego reglamentadas, cuya adquisición, tenencia y uso pueden ser autorizados o permitidos con arreglo a lo dispuesto en el Reglamento de Armas (Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, BOE 55/1993), los objetos que, teniendo en cuenta sus características, grado de peligrosidad y destino o utilización, se enumeran y clasifican en las siguientes categorías:

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6º categoría

  • 6ª. 1: Armas de fuego antiguas o históricas, sus reproducciones y asimiladas, conservadas en museos autorizados por el Ministerio de Defensa, si son dependientes de cualquiera de los tres Ejércitos, y por el Ministerio del Interior, en los restantes casos.
  • 6ª. 2: Las armas de fuego cuyo modelo o cuyo año de fabricación sean anteriores al 1 de enero de 1890, y las reproducciones o réplicas de las mismas, a menos que puedan disparar municiones destinadas a armas de guerra o a armas prohibidas.
    La antigüedad será fijada por el Ministerio de Defensa, que aprobará los prototipos o copias de los originales, comunicándolo a la Dirección General de la Guardia Civil.
  • 6ª. 3: Las restantes armas de fuego que se conserven por su carácter histórico o artístico.
  • 6ª. 4: En general, las armas de avancarga (la pólvora y el proyectil son introducidos por la boca del cañón y el sistema de ignición puede ser una capsula fulminante, pólvora más fina y un pedernal, o un sofisticado sistema de rueda)

Armas inutilizadas

Con arreglo a lo dispuesto en el artículo 108 del Reglamento de Armas (Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, modificado por el Real Decreto 976/2011, de 8 de julio, BOE 163/2011), se considera inutilizada un arma en los siguientes casos: 
  • Armas largas con dispositivo de bloqueo de cierre mediante cerrojo o bloque de cierre, de repetición , semiautomáticas o automáticas, cuando tengan 3 taladros en el cañón, de diámetro no inferior al calibre del arma y distanciados entre sí 5 centímetros, debiendo estar uno de ellos en la recámara. 
  • Armas largas basculantes cuando tengan 3 taladros en cada cañón, de diámetro no inferior al calibre y distanciados entre centros 5 centímetros, uno de ellos afectando a la recámara. En el caso de las escopetas los taladros serán como mínimo de 8 milímetros de diámetro. 
  • Pistolas cuando tengan en el cañón un fresado longitudinal a partir del plano de culata, de una anchura igual o superior al 75% del calibre del arma y de una longitud como mínimo del 30% de la del cañón.
  • Revólveres cuando tengan un fresado en el cañón de forma similar a las pistolas. El tambor debe tener las paredes de separación de las recámaras cortadas por lo menos en un 75% de su longitud.
  • Armas de bloqueo por inercia cuando tengan el cañón fresado a partir del plano de culata en un 30% de su longitud como mínimo, con una anchura igual o superior al 75% del calibre del arma. 
  • Armas de avancarga cuando tengan en el cañón 3 taladros de diámetro del calibre como mínimo, distanciados 5 centímetros entre centros, uno de ellos afectando al culatín de cierre.

Fuente: Guardia Civil

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martes, 3 de mayo de 2016

Arcabuz detonante UNDEF

A continuación os detallamos la patente del Arcabuz Detonante registrada por la Unión Nacional de Entidades Festeras (UNDEF).
En resumen se trata de realizar dos orificios en el cañón del arcabuz o trabuco, uno de forma longitudinal y el otro transversal de tal manera que los dos orificios son perpendiculares. A estos orificios estarán atravesado por pasadores, con la finalidad de que no se pueda introducir ningún objeto por la boca del cañón, y que solo se pueda verter pólvora negra.

Podéis ver la patente completa en Arcabuz Detonante.

Número de publicación: ES1121739 U (05.09.2014)
Solicitante: UNION NACIONAL DE ENTIDADES FESTERAS, UNDEF
Av. Mestre José A. Porto Valladares, 8 03460 BENEIXAMA Alicante
Inventor/es: LÓPEZ PÉREZ, Francisco (ES); 

Descripción:
Para superar las carencias del estado de la técnica, la presente invención propone un cañón de arcabuz, que comprende una parte de cañón con el alma y una boca de salida y medios para evitar su utilización como arma, caracterizado por el hecho de que los medios para evitar su utilización como arma comprenden al menos un orificio de eje diametral con respecto al alma, dispuesto cruzando el alma, y un pasador fijado en el orificio.
De este modo, se garantiza la inutilización del arma de manera eficaz, sin afectar a la estética del arma.
Según diversas características opcionales de la invención, que se podrán combinar siempre que sea técnicamente posible:
- El cañón comprende dos orificios de eje diametral dispuestos en diferentes posiciones del alma y sendos pasadores dispuestos fijados en los orificios.
- los dos orificios son perpendiculares.
- el o los orificios y los pasadores se extienden sobre todo el diámetro del cañón a la altura
del alma.
- el pasador está fijado por atornillado o por fricción.
- el o uno de los orificios está dispuesto a una distancia de un tercio de la longitud del alma, longitud medida desde el extremo de salida del alma.
- el que el segundo orificio está dispuesto a proximidad del extremo próxima del alma, siendo el extremo próxima del alma el extremo opuesto al de salida.
- el diámetro del o de los orificios está comprendido entre 4 y 6 mm, y más preferentemente es de 5 mm.
Finalmente, la boca tiene forma cónica o acampanada.
Breve descripción de las figuras
Para mejor comprensión de cuanto se ha expuesto se acompañan unos dibujos en los que, esquemáticamente y tan sólo a título de ejemplo no limitativo, se representan dos casos prácticos de realización del cañón de la invención.
La figura 1 es una vista en perspectiva de una primera realización de la invención.
La figura 2 es una vista en perspectiva seccionada de una primera realización de la invención.
La figura 3 es una sección de una primera realización de la invención.
La figura 4 es una vista en perspectiva de una segunda realización de la invención.
La figura 5 es una vista en perspectiva seccionada de una segunda realización de la invención.
La figura 6 es una sección de una segunda realización de la invención.
Descripción de realizaciones preferidas
Tal como puede apreciarse en las figuras, la invención se refiere a un cañón 1 de arcabuz, que comprende una parte de cañón con el alma 2 y una boca de salida 3 y medios para evitar su utilización como arma.
Siendo estas características conocidas, según la presente invención y tal como se puede apreciar en las figuras, los medios para evitar su utilización como arma comprenden al menos un orificio 4 de eje diametral con respecto al alma 2, dispuesto cruzando el alma, y un pasador 5 fijado en el orificio 5.
Las tres primeras figuras ilustran una primera realización en la que solamente se prevé un orificio.
Ahora bien, según una segunda realización, también se pueden prever dos orificios 4, 6 de eje diametral dispuestos en diferentes posiciones del alma 2 y sendos pasadores 5, 7 dispuestos fijados en los orificios 4, 6, con ventajosamente los dos orificios 4, 6 perpendiculares.
En las realizaciones ilustradas, los orificios 4, 6 y los pasadores 5, 7 se extienden sobre todo el diámetro del cañón 1 a la altura del alma 2, es decir que las superficies extremas de los pasadores están enrasadas con el cañón.
Tal como se aprecia por ejemplo en la figura 3, el o uno de los orificios 4 está dispuesto a una distancia de un tercio de la longitud del alma 2, longitud medida desde el extremo de salida del alma 2, mientras que el segundo orificio 6, si lo hay, está dispuesto a proximidad del extremo próxima del alma, siendo el extremo próxima del alma el extremo opuesto al de salida.
El diámetro del o de los orificios 4, 6 está comprendido entre 4 y 6 mm, y más preferentemente es de 5 mm.
Finalmente, tal como puede apreciarse en las figuras, la boca 3 tiene forma cónica o acampanada.
A pesar de que se ha hecho referencia a unas realizaciones concretas de la invención, es

evidente para un experto en la materia que el cañón descrito es susceptible de numerosas variaciones y modificaciones, y que todos los detalles mencionados pueden ser substituidos por otros técnicamente equivalentes, sin apartarse del ámbito de protección definido por las reivindicaciones adjuntas.
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martes, 26 de abril de 2016

Around the World in 80 Days

Around the World in 80 Days (La vuelta al mundo en 80 días) es una película de comedia y aventura realizada en 2004, basada en la novela de Julio Verne. Los protagonistas principales son Steve Coogan, Jackie Chan y Céline de France.
Ambientada en la Inglaterra de finales del siglo XIX, cuyo protagonista Phileas Fogg reta a poder recorrer el globo terráqueo en 80 dias. Lo acompañan su ayudante de cámara Passepartout y por la artista francesa Monique Laurrose.

A partir del minuto 46, aparece la curiosa guarda del príncipe Hapi (Arnold Schwarzenegger) se trata nada más ni nada menos de Zuavos.


Este próximo miércoles la podréis ver en Factoría de Ficción de Telecinco a las 22:30.
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martes, 19 de abril de 2016

La Guardia Suiza Pontificia (y III)


En la foto podemos apreciar el uniforme de la Guardia Suiza Pontificia “sui generis” que salió el 2 de febrero de 1980 en el desfile de la Entrada de Moros y Cristianos de Bocairent por parte de la escuadra especial Miguel Silvestre pertenecientes a la Filà Tercio de Zuavos. Fue toda una novedad para la época, ya que era la primera vez que se utilizaba este uniforme en este tipo de desfiles de Moros y Cristianos, ya que la temática adoptada es totalmente diferente a los trajes especiales que recuerdan las huestes tanto mora como cristiana de la conquista, aunque con anterioridad hubo otra escuadra denominada “Los Suizos” formada por parte de ella por Ramón Silvestre Ferre, no era exactamente el traje de la Guardia Suiza Pontificia, sino que llevaban boina. Este traje se confecciono en exclusiva para esta ocasión por la prestigiosa sastrería madrileña Cornejo con que cuenta con más de 1 millón de prendas que trabaja en la industria del espectáculo desde 1920. El acuerdo con que se llevó con la sastrería es que se confeccionaría el traje de la Guardia Suiza Pontificia para desfilar el día de la entrada, se pagaría unas 30.000 pesetas, que si lo actualizamos a nuestros tiempos serían unos 900 euros, y luego se devolvería el traje de nuevo a la sastrería. Este uniforme fue confeccionados, pero con materiales parecidos como es el raso mucho más brillante que el uniforme original. Aunque el uniforme esta bastante acertado hay un par de detalles que difieren del original, por una parte el correaje que el original es de un color marrón avellana, y esta escuadra lo lleva en color rojo y el cabo, Miguel Silvestre, en color dorado y con una banda de hombro derecho a cintura. Otro elemento que difiere son los colores de las plumas de los morriones, que son multicolores (rojo, amarillo y blanco). Por lo demás todo un acierto, incluyendo el arma portada por la escuadra de una alabarda. Aunque se tienen la creencia de que los Zuavos son la guardia del Papa, cosa que no es cierta, ya que los Zuavos Pontificios formaron parte del ejercito papal y no de su guardia, este peculiar uniforme que desfilo en la Entrada de Moros y Cristianos es un buen ejemplo de un trabajo bien hecho y elemento innovador en este tipo de destiles, ya que data de 1980 con muchos menos medios que los actuales para la documentación de este tipo de uniformes.

Hay que reseñar que esta fotografía es la primera vez que se publica. Aparecen en la foto; cabo; Miguel Silvestre, de izquierda a derecha: Ramón Silvestre, Juan Antonio Llopis, Manolo Ferre, Jaime Mayor, Vicente Silvestre, José María Pastor, José Vaño, Pepe Silvestre, Aurelio Franco.
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martes, 12 de abril de 2016

La Guardia Suiza Pontificia (II)


Respecto al uniforme, que es lo que más destaca y por eso son tan conocidos, no fueron diseñados ni por Miguel Angel ni por Rafael, sino que la sastra que los confecciono se fijo en estos dos autores y también por la moda francesa de los siglos XVI y XVII. El uniforme actual se introdujo con el mandato del Comandante Jules Repond durante el periodo de 1910 a 1921. El uniforme más conocido es de Gran Gala con su jubón con acuchillado en las mangas de color azul, amarillo y rojo, que eran los colores de los Medici,  siendo del mismo estilo las calzas y las polainas. Los guantes y la gola son de color blanco, y la coraza de cuatro partes. El casco es un morrión de metal, que lleva en los laterales el escudo de la familia Della Rovere, y como colofón tiene una pluma de avestruz, que dependiendo del color corresponde al rango, siendo el color blanco para el Comandante y Sargento Mayor, púrpura para los Tenientes, rojas para los alabarderos y amarilla/negra sobre un morrión negro para los tambores. Pero otro de los componentes que encontramos en su uniforme, que es más utilizado para los uniformes de servicio son las boinas en color negro, que también son utilizadas con el uniforme de gala para los soldados.
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martes, 5 de abril de 2016

La Guardia Suiza Pontificia (I)

Su historia comienza a finales del siglo XV en el que ya se buscaba un cuerpo estable para la protección del Papa, ya que eran numerosos los mercenarios extranjeros que servían en los ejércitos del Papa. Los primeros intentos fueron llevado a cabo por el Papa Sixto IV, pero fue el cardenal Giuliano della Rovere, que posteriormente fue el Papa Julio II, a quien le llamo atención los mercenarios extranjeros especialmente a los soldados suizos por su coraje, sentimientos nobles y lealtad que poseían. Por lo que el Papa solicitó a varios cantones católicos de la Confederación Suiza que aportaran unos 200 soldados para la protección del Papa y de la Santa Sede. Fuel el 22 de enero de 1506 cuando llegaron los primeros soldados bajo el mando del Capitán Kaspar Von Silenen, y es esta la fecha que se establece como la fundación de la Guardia Suiza Pontificia.

Fueron numerosas ocasiones que combatieron junto a otros cuerpos de los ejércitos papales en el que se incluían en la última fase de este ejército papal a los Zuavos Pontificios entre otros cuerpos, ya que el ejército papal desapareció junto a los Estados Pontificios tras la reunificación de Italia en la década de los 1870.

Su primera gran acción tuvo lugar el 6 de mayo de 1527 en el “Saqueo de Roma” por parte de Carlos I de España, ya que su ejército se disponía a entrar en San Pedro para tomar al Papa Clemente VI, pero la Guardia Suiza Pontificia les hizo frente en la propia escalinata de la Basílica donde murieron 147 de los 189 soldados que formaban la Guardia Suiza, con lo que les dio tiempo al resto para poder evacuar al Papa al castillo de San Angelo y salvar  así su vida. Cada 6 de mayo los nuevos reclutas hacen su juramento al Papa para incorporarse a la Guardia Suiza Pontificia. Otra curiosa acción fue en la II Guerra Mundial, cuando el ejercito alemán ocupo Roma en septiembre del 1943, el Papa Pio XII ordeno guardar las armas de fuego, y el ejercito alemán no se atrevió a entrar a la ciudad del Vaticano por ordenes de Hitler, teniendo enfrente al ejercito alemán a una Guardia Suiza con su particular uniforme y sólo armado con la alabarda característica.


Su organización ha tenido varias transformaciones a lo largo de su historia, pero la última llevada a cabo por el Papa Juan Pablo II, queda de la siguiente manera: un Capitán Comandante con el grado de Coronel, un Teniente con grado de Teniente Coronel, un capellán con el grado de Teniente Coronel , un Alférez con el grado de Mayor, un Alférez con el grado de Capitán, un Sargento Mayor con el grado de Teniente , cuatro Sargentos con el grado de Alférez, 10 cabos 1º con el grado de Suboficial, 10 cabos con el grado de Sargento-Mayor y 70 alabarderos con el grado de Sargento, totalizando unos 100, aunque esta cantidad puede ser superior por los reclutas. Resulta curioso los mandos ya que tienen mucha afinidad por los que se utilizan en las fiestas de Moros y Cristianos de Bocairent y el la Filà del Tercio de Zuavos, compuesto por Capitán, Alférez, Sargento y Cabos. Otra de las características son las condiciones para formar parte, ya que deben cumplir los siguientes requisitos: tener nacionalidad suiza, medir como mínimo 1,74 cm, ser católico romano, soltero, tener estudios mínimos de bachiller, tener una reputación intachable y haber cumplido con el servicio militar. Además de ser la unidad militar más antigua del mundo, también son los únicos que combinan el armamento moderno con alabardas y espadas.
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martes, 29 de marzo de 2016

El mal zuavo de Alphonse Daudet

El viejo herrero de Sainte-Marie-des-Mines no se encontraba aquella tarde de buen humor. Normalmente, cuando apagaba su fragua y el sol se ponía, él se sentaba en un banco ante la puerta para saborear la dulce fatiga que produce el trabajo y el calor del día y, antes de despedir a los aprendices, tomaba con ellos una cerveza fresca, mientras pasaban los obreros que venían de las fábricas. Pero aquella tarde no salió de la fragua sino en el momento de sentarse a la mesa, a la que se acercó como de mala gana. La mujer de Lory se preguntaba mientras miraba al marido: «¿Qué tendrá? ¿Habrá recibido alguna mala noticia del regimiento y no me la quiere decir? ¿Estará malo el hijo?» Pero no se atrevió a preguntarle y se dedicó a poner orden entre sus tres hijos pequeños, rubios y tostados como espigas de trigo, que reían en torno a la mesa, mientras tomaban una ensalada de remolacha. Al cabo de unos minutos, el herrero alejó su plato, enfadado:

-¡Bribones! ¡Canallas!

-Pero ¿qué te ocurre? ¿qué estás diciendo?

-Lo que ocurre -dijo estallando finalmente- es que hay por ahí, desde esta mañana, cinco o seis indeseables vestidos de soldados franceses, a partir un piñón con los bávaros... Son de los que han optado por la nacionalidad prusiana, según ellos mismos dicen. Todos los días vemos llegar a más falsos alsacianos... ¿qué pócima les habrán dado?

La mujer intentó defenderlos:

-La culpa no es toda suya... ¡Esa Argelia de África a la que los mandan está tan lejos! Echan de menos su tierra y la tentación de volver a su casa y de dejar las armas es demasiado fuerte para ellos.

Lory golpeó violentamente la mesa:

-Cállate... ¿qué sabéis las mujeres de esas cosas?... A fuerza de vivir siempre con los hijos y sólo para ellos, todo lo hacéis del tamaño de los niños. Pues yo te digo que esos tipos son unos miserables, unos renegados, unos cobardes y te aseguro que si, por desgracia, nuestro Christian fuera capaz de cometer esa infamia, tan cierto como que me llamo Georges Lory y que serví siete años en un regimiento de cazadores de Francia, le atravieso el cuerpo con mi sable. 

Y con expresión furiosa, el herrero señalaba su largo sable de cazador que se encontraba colgado en la pared, por debajo del retrato del hijo hecho en África, y en el que aparecía con uniforme de zuavo1. Pero al ver aquel rostro de alsaciano honesto, tostado, curtido por el sol, con los blancos y negros que forman los colores vivos a plena luz, se tranquilizó de repente y se echó a reír.

-¡Vaya unas ganas absurdas de romperme la cabeza! ¡Christian no puede hacerse prusiano, él que ha matado a tantos en la guerra!

Y con mejor humor, acabó de cenar alegremente. Cuando se tomó un par de picheles de cerveza, se marchó a la ciudad de Estrasburgo.

La mujer se ha quedado sola. Después de acostar a los tres pequeños, que siguen gorjeando en la habitación de al lado como si fueran un nido que se adormece, ha cogido su labor y se ha puesto a coser delante de la puerta que da al patio. De vez en cuando suspira y piensa: «Son unos cobardes, unos renegados, es verdad, pero sus madres se pondrán muy felices al verlos de nuevo.» Y se pone a pensar en el suyo: antes de marcharse al ejército, a esta hora andaba trabajando por allí en el patio; y le parece verlo ir al pozo y llenar la regadera, en camisa y con el pelo largo, con los mechones que le cortaron cuando ingresó en el regimiento de zuavos. De pronto se estremece. La puertecilla del fondo que da al campo, ha sonado. Los perros callan, y la persona que acaba de entrar va pegada a los muros como un ladrón, deslizándose entre las colmenas.

-¡Mamá!

Su Christian está ahí, delante de ella, con el uniforme roto, avergonzado, turbado, tartamudeando. El desgraciado ha regresado a su tierra como otros, y desde hace una hora está rondando la casa, esperando que su padre se marchara para poder entrar. A la madre le gustaría enfadarse, pero no puede. ¡Hace tanto tiempo que no lo ha visto, ni lo ha besado! Él le da unas razones que le parecen convincentes: que añoraba su tierra, su fragua; que se aburría estando lejos; que la disciplina era muy dura; que los compañeros le decían prusiano por su acento alsaciano... La madre se creía todo lo que él decía. ¡Sólo tenía que mirarlo para creerlo!... Entraron en la casa; los pequeños se despertaron y vinieron, descalzos y en camisón, a abrazar a su hermano mayor. Le ofrecieron de comer, pero dijo que no tenía hambre; sólo tenía sed y bebía gran cantidad de agua, además de los vasos de cerveza y de vino blanco que se había tomado desde por la mañana en la taberna.

Alguien se oye andar por el patio. Es el herrero que regresa.

-Christian, ahí llega tu padre. ¡Escóndete! Deja que yo hable con él, que le explique...

Le hace esconderse detrás de la estufa y ella se pone de nuevo a coser, con manos temblorosas. Para desgracia de todos, el gorro rojo del zuavo se había quedado sobre la mesa y fue lo primero que Lory vio el entrar. La palidez de la madre, su nerviosismo... No necesita adivinar mucho:

-¡Christian ha vuelto! -grita con una voz terrible, y tras descolgar su sable se dirige como un loco hacia la estufa detrás de la cual se encuentra agazapado, lívido y asustado el zuavo, que tiene que apoyarse en la pared para no caerse.

La madre se interpone.

-¡Lory! ¡Lory! ¡No lo mates!.... Yo le he escrito pidiéndole que volviera, que lo necesitabas en la fragua...

Lo coge por un brazo y se arrastra llorando. Los niños, en la oscuridad de su habitación, gritan al escuchar aquellas voces airadas, tan cambiadas que no las reconocen. El herrero se detiene y dice mirando a su mujer:

-¿Tú le has pedido que vuelva?... Está bien; que vaya a acostarse. Mañana veremos qué debo hacer.

Al día siguiente, al despertar de un sueño poblado de pesadillas y temores, Christian se encuentra en su cuarto de niño. A través de los cristales emplomados ante los que crece una hermosa enredadera, el sol empieza a calentar. Abajo, en la herrería, los martillos golpean ruidosamente sobre el yunque. Su madre se encuentra sentada junto a la cama; tenía tanto miedo de la ira de su marido que no se ha separado del hijo en toda la noche. El padre tampoco se ha acostado; a lo largo de la noche se le ha oído andar por la casa, llorando, suspirando, abriendo y cerrando armarios, y en ese preciso instante entra en la habitación con expresión grave, vestido como para hacer un largo viaje, con polainas, sombrero de ala ancha y un bastón grueso, herrado en la punta. Se dirige hacia la cama y dice:

-¡Vamos, levántate!

El chico, algo turbado, hace ademán de coger su uniforme de zuavo.

-No, esa ropa no -dice el padre con severidad.

-Pero si no tiene otra -dice la madre con tono asustado.

-Dale la mía. A mí no me hace falta.

Y mientras el hijo se viste, Lory dobla cuidadosamente el uniforme: la chaquetilla, los pantalones rojos. Y cuando termina de hacer el paquete, se echa al cuello el cordón del cilindro de hojalata que contiene su pasaporte.

-Vamos abajo -dice- y los tres bajan sin hablar a la fragua. El fuelle resopla, todos están trabajando. Al ver abierto aquel taller que recordaba sin cesar mientras se hallaba lejos, el zuavo vuelve con la imaginación a su infancia cuando jugaba bajo el sol y veía las chispas de la fragua chisporrotear sobre el tono negro del carbón. Un deseo de cariño se adueña de él; un deseo de conseguir el perdón paterno; pero siempre que levanta los ojos encuentra la misma mirada severa. Finalmente, el herrero rompe el silencio para decir:

-Muchacho: aquí están el yunque, las herramientas... Todo es tuyo, y todo esto también -dice indicándole el patio que aparece lleno de sol y de abejas por el marco de la puerta-. Las colmenas, la viña, la casa, todo es tuyo; puesto que has sido capaz de sacrificar tu honor por todo esto, es justo que todo sea para ti. Eres el dueño... Por lo que a mí respecta, me voy... Le debes aún cinco años a Francia; yo voy a pagarlos por ti.

-Lory, Lory ¿dónde vas? -grita la pobre mujer.

-¡Padre! -suplica el hijo.

Pero el herrero se marcha a grandes pasos y sin volver la cara. En el cuartel del tercer regimiento de zuavos, en Sidi-bel-Abbés, hay desde hace unos días un voluntario de cincuenta y cinco años.
FIN
Fuente: Ciudadseva
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martes, 22 de marzo de 2016

martes, 15 de marzo de 2016

Faire le zouave

La expresión "hacerse el Zuavo" que en francés es"faire le zoauve" y es utilizada en nuestro país vecino, ya que esta expresión no se utiliza aquí,  tiene varios significados dependiendo del contexto.

El más usual es el hacer el payaso, pero también es hacerse el tonto, el bobo o el idiota de forma voluntaria.
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